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La política neerlandesa, cada vez más derechista, ensaya otro gobierno

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23.02.2026

La ultraderecha neerlandesa va multiplicándose. A cuatro meses de las últimas elecciones, el parlamento de Países Bajos cuenta hoy nada menos que con cinco grupos ultras, que acaparan casi un tercio de la cámara (46 de los 150 escaños). El mayor, liderado por el flamante Geert Wilders del Partido por la Libertad (PVV), ganó 26 diputados en octubre, pero en enero sufrió una deserción de siete prominentes que se declararon hartos de las maneras autócratas del fundador y de su postura poco constructiva con los demás partidos. 

Diputado desde hace casi 30 años, Wilders se ha distinguido, ante todo, por meter cizaña y sabotear cualquier proyecto del que forma parte. En el último, una coalición experimental que se presentó orgullosamente como “el gobierno más derechista de la Historia” y apostó por una batería de políticas migratorias durísimas (y anticonstitucionales), duró menos de once meses. Curados en salud, en las elecciones de octubre varios grandes partidos juraron ya nunca dejar que Wilders y los suyos entraran a gobernar.

Diputado desde hace casi 30 años, Wilders se ha distinguido, ante todo, por meter cizaña y sabotear cualquier proyecto del que forma parte

Diputado desde hace casi 30 años, Wilders se ha distinguido, ante todo, por meter cizaña y sabotear cualquier proyecto del que forma parte

Esto, sin embargo, ha ofrecido una oportunidad de oro a las otras formaciones ultras: distinguiéndose de un Wilders ya completamente anatemizado, se pueden perfilar como opciones razonables, aunque solo sea por las formas. Mientras que han lucido una mayor afabilidad en los debates y en las apariencias televisivas, y una mayor voluntad de dialogar con otros partidos, sus programas políticos han resultado, si cabe, más radicales aún que el del PVV de Wilders. Si este siempre ha tenido un cierto acento social –por ejemplo, es un acérrimo defensor de la sanidad pública–, las otras formaciones combinan las posturas antiinmigrantes, etnonacionalistas e islamófobas de Wilders con una política económica antidistributiva.

Excluido el PVV de Wilders, los cuatro grupos ultraderechistas restantes cobrarán un papel protagonista a partir de hoy, cuando se ha presentado la nueva coalición de gobierno presidida por el joven Rob Jetten, líder del partido liberal-progresista D66, que resultó ganador en las últimas elecciones. (Jetten, que cumple 39 años en marzo, también es el primer presidente abiertamente gay del país; él y su pareja, un jugador de hockey argentino, piensan casarse este año en España.) La ultraderecha alternativa a Wilders exigirá un papel protagonista porque, por primera vez en casi un siglo, los Países Bajos serán gobernados por una coalición que no cuenta ni con una mayoría parlamentaria ni con apoyos previos. Esto quiere decir que cada propuesta de ley exigirá su propio proceso de negociación parlamentaria, en el que la ultraderecha muchas veces tendrá la baza ganadora.

Después del estrepitoso fracaso del último experimento de gobierno –una coalición de cuatro partidos, incluido el PVV, que acordaron mantener a sus líderes como diputados parlamentarios y........

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