Kosovo y la éticade la maldad
El Tribunal Especial de Kosovo, con sede en La Haya, ha condenado al expresidente kosovar Hashim Thaçi y otros tres antiguos dirigentes del Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK) por crímenes cometidos durante la guerra por la independencia del país, en 1998 y 1999. Los delitos que se le atribuyen a Thaçi son los de detención ilegal, homicidio y malos tratos en el marco de aquella campaña militar. Deberá cumplir una pena de 25 años de cárcel no por haber participado personalmente en esos crímenes sino en cuanto dirigente supremo de los rebeldes que combatieron contra el ejército serbio en ese conflicto. En concreto se le acusa de utilizar su autoridad moral para incentivar estos delitos, que provocaron la muerte de más de noventa personas durante esos años, y de no investigarlos adecuadamente.
En teoría se trata de un tribunal kosovar, aunque está compuesto exclusivamente por juristas internacionales y fue impuesto por las potencias internacionales, aprovechando que el territorio ha funcionado muchos años como un auténtico protectorado internacional.
Desde un punto de vista jurídico, la sentencia admite críticas por su incapacidad de demostrar adecuadamente que, en ese contexto de guerra irregular, el supuesto comandante en jefe de los rebeldes pudiera efectivamente controlar con tanta intensidad el comportamiento de los combatientes de lo que no era ni mucho menos un ejército regular. Sin embargo, en esta ocasión, las principales dudas no son jurídicas sino morales.
Aunque no sea lo habitual, a veces es difícil aplicar el derecho sin perspectiva moral. En este caso se plantea un dilema de este tipo, que está además relacionado con la misma naturaleza del mal. El mal es absoluto. Desde una ética de los derechos humanos es imposible convivir con él o aceptarlo. La mera idea de que en algún caso la brutalidad o el desprecio a la dignidad humana puedan ser justificados repugna a la noción de humanidad. Es una aberración relativizar cualquier tipo de crimen de guerra. Y sin embargo, al mismo tiempo, no es difícil de entender que, para el juicio colectivo, no todas las luchas tienen el mismo valor ético. Seguramente ese valor no alcance la calidad de elemento justificativo de ninguna acción contra la vida o la dignidad de las personas. Pero quizás pueda ser tomado en cuenta a la hora de entender el........
