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Lo del papa

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17.04.2026

1- Pese a su robustez –el 82% de los votantes de Trump, según The New York Times / TNYT, siguen apoyándole esta mañana a primera hora; se dice rápido–, el trumpismo, desde la última vez que nos vimos, emite señales de incipiente decadencia –no se ilusionen, que eso se puede invertir; miren España, o yo mismo, en crisis desde el XVII–. Es más, esta semana Trump ha metido la pata de manera estructural en todos sus frentes abiertos. Y, como todos ustedes saben por lo suyo, una semana metiendo la pata en todos los frentes desazona. Veámoslo.

2- En el estricto frente iraní, y en palabras del profesor Emilio Rodríguez-Díaz –una muy buena fuente, lacónica, académica, sobria, sobre derecho y seguridad marítima; en Bluesky–, EEUU ha estado haciendo un bloqueo inabarcable –esto es, ningún bloqueo, pero al precio comunicativo y material de una superproducción– en el estrecho de Ormuz. Ese no-bloqueo, por el mismo precio, adquiere las formas de lo que la UNCLOS –algo así como la constitución de algo así como la República Planetaria del Mar– define como –ay, uy– piratería. Por lo que Trump ha sido, a efectos prácticos, una suerte de Sandokán, pero con la cara pintada de butano. Es decir, un payaso –no desprecien a los payasos; la obra de Stephen King ya advierte sobre ellos cuando se suben a la parra–.

3- Sobre todo este caos creado en Oriente Medio –de la nada, como solo puede hacerlo un dios del Antiguo Testamento canijo y con graves errores de cálculo–: Trump está emitiendo, parejo a todo lo anterior, señales claras de que quiere dejar lo de Irán. Pero, como yo con el tabaco, sin saber cómo ni cuándo. No se lo pierdan.

4- A pesar de las escenografías vertidas, sigue negociando con Irán. Sí, es difícil negociar algo cuando los negociadores son promotores inmobiliarios venidos a más –es decir, desatados– como lo son Witkoff & Kushner / Popof & Teddy. Pero ha trascendido –vía TNYT– que el punto, el fleco, el caso de la cosa de la negociación es uno. Y no es el control de Ormuz –lo que habla de la debilidad de EEUU; no se pierdan, en ese sentido, el punto 9–, sino lo del enriquecimiento de uranio. Trump exige aquí una demostración desmesurada de su poder, sumamente escaso en esa región, visto lo visto: una moratoria eterna. Mientras que Irán ofrece solo cinco añitos. Y aquí viene lo divertido: el vicepresi Vance pedía, en las 21 horas de negociación con Irán que capitaneó, veinte años. Lo que es una desautorización de su presi y una visualización de cierta descoordinación. Lo que nos lleva a hablar de Vance, ese hombre.

Lo que antes era la aristocracia, esos zánganos, hoy es la selección negativa

Lo que antes era la aristocracia, esos zánganos, hoy es la selección negativa

5- Vance no es gran cosa. Pero no se crean que el staff de un Estado, ni siquiera el de una hiperpotencia, está formado por doctores en Física. El neoliberalismo, en ese sentido, ha supuesto la vuelta al Estado de perfiles desaparecidos durante los Treinta Gloriosos –1945-73–: personas sin perfil profesional, sin una gran formación, sin una gran carrera fuera de la política. Lo que antes era la aristocracia, esos zánganos, hoy es la selección negativa, en fin. En este caso se trata de un hombre voluble, inseguro, que ha sufrido varias transformaciones absolutas a lo largo de su vida. Tal vez demasiadas. En el estado en el que nos ha llegado, es un hombre con una devoción absoluta por Thiel, que ha sufrido aún más conversiones. La más importante fue al trumpismo, un autoritarismo que atacó ferozmente antes de su paso a la política profesional. Menos importante, pero determinante, es su siguiente conversión, al catolicismo. Un catolicismo blanco/no hispano, oficiado en latín, esa lengua que Vance también ignora, pero que aporta glamur, antigüedad, eternidad, verticalidad teocrática al asunto. En su conversión hay un anhelo trumpista no solo no cumplido, sino –punto 6– aplazado estos días, tal vez de manera definitiva: el dominio, la domesticación del catolicismo, de la Iglesia que, sin otros vestigios del Concilio Vaticano II que algunos residuos personales –por ejemplo, en las........

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