Lo de Palantir. Lo del progresismo
1- Los tiempos, que nos han deparado contemplar la construcción de la destrucción, permiten evaluar la obra de Trump en su más lacónica expresión y en una sola palabra. Destrucción. Y la destrucción no precisa genio ni inteligencia, tan solo verticalidad y ausencia de contrapoderes y de matices, incluso de opiniones, en el entorno del líder. Quizás sea eso, llanamente, lo que está sucediendo. Está sucediendo la cristalización y depuración de tendencias iniciadas a finales de los setenta. El neoliberalismo, la nada –¿la nadización?– de la democracia.
2- Sorpresivamente, resulta que es más difícil de describir y evaluar la destrucción que su contrario, como es más difícil describir un abismo que un valle. La destrucción, el gran legado de Trump, es, al contrario que la construcción, insondable y carente de matices. No es una gama de grises, sino una gama de negros. Esto es, un pozo.
3- Veamos el funcionamiento de la nadización en un objeto y momento concreto. El Pentágono, foco informativo y metáfora de lo que está ocurriendo.
Es más difícil de describir y evaluar la destrucción que su contrario
Es más difícil de describir y evaluar la destrucción que su contrario
4- El Pentágono ha organizado 13.000 misiones aéreas en Irán. Pumba. Es mucho. Lo que, por cierto, ilustra lo poco hecho por otros departamentos, cuya función sería evitar el trabajo del Pentágono/la guerra. Por lo demás, esas 13.000 misiones en tan poco tiempo confirman algo sin precedentes en su disciplina. Lo que, a su vez, ha impresionado a China y a Rusia. Ese éxito operativo, no obstante, no alude tanto a una optimización de dinámicas como, posiblemente, a la inercia, las dinámicas anteriores al trumpismo, que posibilitan un funcionamiento aparente donde ya el funcionamiento es, literalmente, aparente. Indicios: en plena guerra, el Pentágono ha practicado un ERE a un número de generales superior a la veintena. Algo desaconsejable formalmente desde el siglo XIV, cuando Don Juan Manuel escribió con sus manitas aquello de que “en tiempo de guerra non facer mudança”, un llenapistas que luego plagió San Ignacio con su más comercial y pegadizo “en tiempo de desolación, nunca hacer mudanza”. Las razones de esas defenestraciones, sin precedentes en tiempo de guerra/desolación –bueno, el único precedente pueden ser las absurdas purgas estalinistas en la URSS de finales de los treinta, que dejaron al Ejército Rojo a la virulé y sin una capacidad de respuesta razonable entre 1941 y 1943–, se deben a matices no deseados en la raza, sexo, el carácter o las afinidades políticas de los expulsados. Es decir, a su aproximación o lejanía respecto del dueño del cortijo, Hegseth, un intelectual al que The Economist/TE dibuja como un exoficial expulsado en su día de la Milicia Nacional por resultar “una amenaza interna”, explicitada a través de sus tatuajes supremacistas. Sus pulsiones en el Pentágono, por lo visto, parecen ordenarse en un desprecio al derecho internacional, organizado en una idea ruidosa de masculinidad, religión y política. Otra novedad, según TE, es que los sustitutos elegidos por Hegseth para suplir a los cancelados no poseen un sesgo evidente. Su sustitución no crea una nueva realidad, salvo la desestabilización resultante y la selección de un nuevo perfil de militar, no problemático ante las decisiones de jefatura. Lo que no es más que selección negativa, vamos, esa garantía de colapso en el tiempo. El Pentágono, en fin, puede ser una ilustración de la nada, de la destrucción general. Y una explicación de lo que sucede en el Gobierno. ¿Qué sucede? Pues sucede el pack selección negativa colapso. La destrucción. La nada. El trumpismo es preocupante, pero estrictamente y por esas razones aludidas, no por mucho tiempo.
5- Por definición, más preocupante que la destrucción resulta la formulación. De lo nuevo.
6- En horario de fin de semana, el pasado finde, el CEO de Palantir coló en X un manifiesto de 22 puntos, en el que ofrecía al mundo algo que no ofrece el trumpismo. Si Trump ofrece destrucción, Alex Karp ofrecía un itinerario, un programa. ¿Nuevo? Es importante saberlo. Veámoslo.
7- Los 22 puntos Palantir/Karp no son nuevos. Son de 2025. Suponen un resumen de su libro, aparecido en aquel año, The Technological Republic: Hard Power, Soft Power and The future of the West. Lo que matiza la novedad de esos 22........
