Lo de los aniversarios
1- Spoiler: este artículo trata sobre diversos aniversarios que se celebran en febrero y marzo. Un par de ellos. Importantes. El de la guerra de Ucrania y el del 23F. Por eso mismo, el artículo parte de la idea de que solo el paso del tiempo permite ver. O ver más. Ver, incluso, cosas sorprendentes. Este artículo va, de hecho, de cosas absolutamente sorprendentes, solo perceptibles en los aniversarios, ese momento paso-de-tiempo. El artículo debería haber salido, a su vez, hace unos días, pero la guerra –en Irán– lo ha ido posponiendo y comiéndoselo con patatas. Por lo que este artículo tratará, constantemente, en cada momento y por ello mismo, sobre la guerra, esa arena que llena todos los zapatos. Y de la que, con el paso de los días –el tiempo, al cabo– sabemos algo más.
2- Sabemos que esta guerra –a) ilegal, b) sustentada sobre otro Universal Humano; el Universal Humano actual no es el de 1945, sino lo que queda del Universal Humano tras dos años de guerra en Gaza; poco– durará lo que duren 1) las municiones –en esta ocasión los juguetes son costosos; se está jugando con cacharros vetados en Ucrania, por ejemplo–, durará lo que 2) admitan los mercados financieros, y durará, finalmente, el margen de tiempo que tardemos en 3) llegar al barril de Brent a 140$ la pieza.
3- Sobre el precio del barril de Brent. Tras el 28F se ha acercado a los 100 pepinos, superándolos el 9M –119, 50$–. La subida no ha sido constante y estratosférica por dos razones. No se vayan, que la segunda es para mear y no echar gota. Razón primera: la Agencia Internacional de Energía ha sacado al mercado 400M de barriles para estabilizar la cosa. Gracias a ellos, la cosa no se saldrá de madre –recuerden: superar los 140$ sería llegar a lo desconocido, esa parte de los mapas medievales en los que se leía hic sunt dracones / aquí hay dragones–, en al menos, claro, 3-4 semanas. El mundo, en fin, le ha dado 3-4 semanas a Trump y a sí mismo. Recuerden ese margen. La razón segunda es, a su vez, la pera: consiste en los mensajes optimistas, aludiendo a la brevedad de la guerra, emitidos por el propio Trump estratégicamente desde el 28F, y sobre los cuales todo quisqui ha elaborado titulares y cosmovisiones. No eran titulares ni cosmovisiones. Eran mensajes al barril Brent, ese crédulo. Y han funcionado parcialmente. Lo que nos lleva a esta mala noticia: a Trump, en términos generales, no le está yendo mal, si exceptuamos esas manchas rojas que le han salido en el cuello, sin duda consecuencia del derramado accidental de agua bendita.
Trump tiene dos problemas. Que el TS se haya pelado el 70% de sus aranceles y lo de Epstein. Pero ni siquiera esas dos cosas le van mal
Trump tiene dos problemas. Que el TS se haya pelado el 70% de sus aranceles y lo de Epstein. Pero ni siquiera esas dos cosas le van mal
4- Trump tiene dos problemas, tal vez relacionados con el inicio de esta guerra absurda. Que el TS se haya pelado el 70% de sus aranceles y lo de Epstein. Pero ni siquiera esas dos cosas le van mal. Esta mañana a primera hora, EEUU ha ganado, con el timo de los aranceles –chi me da un arancel le doy una estampita–, unos 166.000 M$, cantidad que, ya se ha anunciado, no se va a devolver ni harto de garnacha. Lo que confirma uno de los mayores robos de la historia. Lo de Epstein, a su vez, vive dormido bajo el mayor y más hipnótico espectáculo del mundo: la guerra –dice Homero de ella, de su carácter absorbente: “Consume todo de los hombres y ni siquiera los dioses pueden calmarla”; guau–. Por lo demás, el resto de asuntos tampoco le van mal a Trump por el momento. Repasemos brevemente, si dudan, todos los puntos en los que Trump ha metido la zarpa.
5- La reformulación de la violencia interna, practicada en Minnesota, ha resultado. Todo el mundo sabe ahora lo que es y para qué sirve un agente de una agencia federal. Y el experimento, costoso, tan solo ha costado dos fusibles: el jefe de la Patrulla Fronteriza y la secretaria de Seguridad. Lo de Gaza finalizó/cambió de velocidad a la espera de la siguiente casilla: una operación inmobiliaria y el consiguiente desahucio de los habitantes del solar. Ese atentado a los DDHH, a este paso –punto 9– no tendrá especial resistencia u oposición internacional. Para medir el éxito de Trump en Venezuela piensen lo siguiente: lo que EEUU hizo en unas horas en Caracas es lo que Putin lleva años intentando hacer en Ucrania. Así como suena. La blitzkrieg de Trump, me dicen, ha impresionado mucho a Rusia y a China, dos potencias también impresionadas por........
