19 apuntes de los Mundiales y casi ninguno de fútbol
1- Veo los partidos de Cabo Verde. No se llega a realizar, en ninguno de ellos, el fútbol. Cabo Verde lo impide, produciendo, en ese esfuerzo, 90 minutos de nada. Lo que es desesperante. Hasta que caigo en que eso, la nada, es lo que hace Irán con EEUU. Y comprendo más y mejor la desesperación de EEUU. Y el orgullo puntual del Sur Global. En Irán, en ese sentido, se está produciendo algo más determinante y profundo que la derrota. La nada en el contrario.
2- Partido dramático entre Argentina y Egipto. Las cosas no le van bien a Argentina. Observo que, en las pausas de hidratación, el equipo de Egipto, que está ganando, habla, negocia, discute, mientras que el argentino, que pierde, no hace nada. O sí. Sólo mira a Messi. Todos y cada uno de los jugadores miran a Messi, como buscando o esperando algo. Y así es en realidad. Buscan la mirada. Sobre la mirada, esta historia. Oí decir un día, hace mil años, a Guardiola que, cuando el Dream Team, antes del partido, en el momento previo, él siempre miraba a Romario. Le miraba profundamente, a los ojos. Y en sus ojos sabía si Romario estaría en el partido o no. Si ganarían o perderían. En la zona alta del fútbol, en la que solo juegan los inmortales, como Messi, como Romario, todo funciona de otra manera porque todo es de otra manera, con otros cuerpos y otras mentes que no existen en la vida, sino tan solo en el fútbol y durante un segmento de tiempo breve. Lo único cierto y real, lo único comprensible de todo ello para nosotros es, tan solo, esa mirada. Es una mirada, cuando se produce, cierta, real y perturbadora, como lo es la mirada de la violencia, del deseo o del amor, todos esos antes y después, cuando se producen.
3- Cuando salen los jugadores al campo siempre intento ver, por eso mismo, su mirada. Ver si LA mirada existe o no, si la llevan puesta ese día en los ojos, si será un buen partido. Si existe, es una mirada densa, hacia dentro, sólida, hipnótica. De persona que no ve a nada ni a nadie, salvo su destino. Si no existe, es la mirada del mal actor, de cuando un actor no está en su papel y hace ver que hace ver que hace ver que mira. Me ha sorprendido que, salvo en los dos últimos partidos de la selección, esa mirada sin sustancia, vacía, de madera, era la mirada de Lamine Yamal. No tener, puntualmente, esa mirada, es el sello de poseerla, pues esa mirada es huidiza y no existe siempre. Recuerden: es como la mirada de la violencia, del deseo, del amor, esas miradas que no pueden ser permanentes o enloqueceríamos. En el fútbol manda esa mirada. Manda tanto que, en ocasiones, manda no aparecer.
Haaland está demostrando que el estadio ha aumentado de tamaño en pocas décadas
Haaland está demostrando que el estadio ha aumentado de tamaño en pocas décadas
4- Estoy fascinado por Haaland. Todo en él es amabilidad y bonhomía fuera del estadio. Tanto que la violencia inusitada que practica –Haaland es una mole y el contacto con esa mole en movimiento es, por ello, algo espectacular y peligroso– no solo se disculpa, sino que ni tan solo se percibe. Con ello, y sin quererlo, Haaland está demostrando que el estadio, ese espacio cerrado y con lógica propia, ha aumentado de tamaño en pocas décadas. Ya no es el punto en el que se juega a fútbol, sino que es el punto amplio, gigantesco, en el que se realizan las entrevistas, los encuentros con las cámaras, en el que se informa, en el que los futbolistas hablan o bailan, de manera que, paradójicamente, ya cuesta ver lo que sucede en el estadio estricto, pues todo es estadio.
5- Escucho, antes de un partido, el himno de EEUU. No es muy antiguo. Ese himno de 1812, cantado sobre una partitura original de la que no se sabe mucho, es el himno oficial de EEUU desde tan solo 1931. Ayer, como quien dice. Lo que habla de la poca importancia en EEUU, hasta hace poco, de los símbolos, esa lacra europea. El himno de EEUU, no obstante, posee una letra hermosísima. Conmueve por su calidad lírica. Sucede lo contrario con los himnos del desaparecido bloque del Este. En ocasiones su partitura es particularmente bella, como sucede en el antiguo himno de la URSS –hoy, con letra cambiada, el de Rusia– y el de la DDR, sin duda uno de los mejores himnos posibles, de una calidad musical descomunal. Pero las letras de esos himnos son un desastre.........
