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“Para escribir con restricciones es mejor no escribir”

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06.08.2026

“El mundo no tiene parcelas. Es todo uno”, leemos en Mátame psicosis, la obra de teatro de Dolors Miquel que la editorial Temporal acaba de publicar en castellano, con traducción de Corina Oproae. Como el mundo, la obra de Miquel tampoco tiene parcelas, es una obra en la que géneros, lenguajes y registros se entremezclan como lo hacen también las voces de esta pieza teatral: una voz única y sin nombre en constante transformación. Una voz que es una, que es ninguna y que es múltiple a la vez. En catalán, Miquel acaba de publicar El pit adormit, un texto que transita entre las memorias y el ensayo, un libro sobre la enfermedad y la poesía, una exploración sobre el mundo de los vivos y un recorrido ensayístico-literario por los últimos treinta años de poesía catalana. Tres décadas en las que el nombre de Miquel se ha vuelto indispensable: su escritura carnal y terrenal que bebe tanto de Ramón Llull o de Víctor Català como del Antiguo Testamento, también de la música más contemporánea. No se puede pensar la poesía contemporánea catalana sin Dolors Miquel, una autora libre, una rapsoda visceral, una voz difícilmente clasificable y, por esto, imprescindible e inagotable.

Una obra de teatro, unas memorias… ¿Ha aparcado por un tiempo la poesía?

Se debe a que yo necesito no encerrarme, necesito que los géneros literarios me sirvan a mí y no yo a los géneros. Por tanto, no es que yo haya abandonado la poesía, sino que solo he dejado de lado la forma externa de la poesía, porque, de alguna manera, en todo lo que escribo siempre hay poesía, es imposible que no la haya.

Al mismo tiempo, en su poesía siempre ha habido un elemento teatral.

Ahora mismo, tengo muy claro que lo que me apetece escribir son textos teatrales, sin importarme demasiado si se pueden representar o no. Más que nada porque soy consciente de que los textos teatrales que escribo son, ante todo, textos para ser leídos, ya sea en voz alta ya sea en silencio. Y es cierto lo que comentas, en mi poesía, y muy probablemente desde el inicio, la influencia del teatro ha sido grande. Quizás se deba al hecho de que, de pequeña, he visto mucho teatro por la televisión, puesto que en mi casa o llegaba a través de la televisión o no lo llegaba. Me gustaba mucho el teatro y, de hecho, siendo muy jovencita escribí una obra de teatro en la que había mucha poesía, una obra que incluso quisieron representar, pero yo no estaba muy convencida. Al fin y al cabo, era de lo primero que escribía.

Así que empezó escribiendo poesía y teatro al mismo tiempo.

Sí, comencé a escribir mezclando todos los géneros, pero esto es algo muy propio de cuando todavía eres niña o joven. Empiezas a probar muchas cosas. Recuerdo, por ejemplo, que pintaba y bastante, solo que un día mi madre me dijo que era algo patosa. Me enviaron a una academia para que mejorara, pero ahí me di cuenta de que no era lo mío, a pesar de que, años más tarde, intenté retomarla. De música siempre he sabido poco; más allá de la música que he escuchado a lo largo de los años, no conozco nada más, no tengo formación y reconozco que me sabe mal no tenerla.

Yo no comparto la actitud purista hacia la lengua para preservar el catalán

Yo no comparto la actitud purista hacia la lengua para preservar el catalán

Ahora que habla de pintura, su poesía se define por introducir lenguajes distintos: el de la pintura, el del teatro, el de la televisión…

Cuando era pequeña y alguien soltaba una blasfemia todos se espantaban y, sin embargo, yo pensaba: “aire, algo distinto”. Fue por entonces cuando comencé a tomar consciencia de la importancia de esos golpes de aire que se pronunciaban con la mandíbula, de la importancia de las palabras. Y, con el tiempo, también fui tomando consciencia de que, dependiendo del lenguaje que utilizaras, la sociedad te catalogaba de una manera o de otra, te situaba en un lugar o en otro. Porque el lenguaje es una de las herramientas que se utilizan para clasificar lo humano. Y, ¿por qué mezclo lenguajes? ¿Qué ideología hay detrás de este gesto? Está la voluntad de poner en el mismo nivel, en contacto total y directo, una palabra proveniente de lo que llamamos lengua de la cultura, una palabra poco usada o arcaica con una palabra ya no solo coloquial, sino incluso vulgar. Este ejercicio me encanta; como te decía antes, desde que empecé a escribir empecé a mezclar lenguajes y registros porque siempre he tenido la sensación de que a través de la mezcla lo que yo hacía era crear una lengua propia con la cual construía mi sociedad ideal, esa sociedad que no existía ni existe fuera del texto.

De hecho, usted ha señalado en alguna ocasión que le interesa la literatura medieval porque carece de purismo lingüístico.

Efectivamente. Porque para escribir con restricciones es mejor no escribir. Yo no comparto la actitud purista hacia la lengua para preservar el catalán, actitud que, además, se ha trasladado también al cuerpo social, porque creo que, para vivir, una sociedad lo que necesita es expresarse, recrearse y transformarse. Si le quitas esta posibilidad a la lengua y a la........

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