El Sur global demuestra cómo los países pueden lidiar con un EEUU agresivo
Este es un artículo de opinión de Alexandra Sitenko, consultora política independiente e investigadora, enfocada en la paz y la seguridad mundiales.
El Sur global crea alianzas estratégicas y busca alternativas ante las imposiciones del poder desde Washington. En la imagen, los socios iniciales del Brics en su última cumbre, celebrada en Sudáfrica en noviembre de 2025. Imagen: Zumapress
BERLÍN – El ataque de Estados Unidos a Venezuela marca un punto de inflexión clave en el orden mundial. Todavía no podemos predecir cómo terminará esta violación de la soberanía de otro Estado. Pero ha puesto en tela de juicio ese orden mundial fundado en la igualdad soberana.
Los expertos hablan de una «dinámica de imitación imperialista» y de un retorno a las esferas de influencia, un mundo en el que las grandes potencias mandan y los Estados más pequeños no tienen más remedio que acatar las órdenes.
Hay una dinámica impulsada por la intervención estadounidense en Venezuela que no podemos ignorar: los países del Sur global, especialmente las potencias medias, han comenzado a defender sus intereses de forma más asertiva, más estratégica y más coordinada.
Y no a través de una confrontación abierta, sino mediante una combinación de flexibilidad, adaptación, diversificación y rechazo táctico.
Ni mucho menos todos los países del Sur global han condenado abiertamente
el ataque estadounidense a Venezuela, pero al menos todos han expresado su preocupación por lo ocurrido en Sudamérica.
Estos acontecimientos dejaron claro la rapidez con la que ahora se puede utilizar la fuerza militar para imponer los intereses de un país, sin tener en cuenta los principios fundamentales del orden internacional, y lo limitadas que son en realidad sus propias opciones, especialmente las militares.
Contención y autonomía política
Por eso precisamente la estrategia de América Latina es la de contención diplomática, esforzándose por alcanzar un acuerdo pragmático con Estados Unidos.
El año pasado, Donald Trump y el presidente colombiano Gustavo Petro se enzarzaron en una feroz guerra de palabras. Las tensiones no hicieron más que agravarse tras el ataque de Estados Unidos a Venezuela, y Trump amenazó a Colombia con una acción militar.
La autora, Alexandra SitenkoUna vez que los dos líderes hablaron por teléfono, la situación comenzó a calmarse. Petro se está preparando ahora para reunirse cara a cara con Trump en Estados Unidos.
Este cambio de la confrontación pública al diálogo directo refleja una estrategia deliberada de contención ante una relación de poder desequilibrada: la presión debe canalizarse hacia una diplomacia personal y controlada para evitar que la situación se agrave.
Junto a Colombia, Cuba y México se han visto en la línea de fuego estadounidense, con un tono........
