Bolivia podría empezar a vivir menos
Durante décadas, los bolivianos han creído que sus hijos vivirían más que sus padres. Cada generación tendría mejores medicamentos, más tecnología, educación, hospitales y alimentación. Pero esa regla puede romperse. Bolivia podría entrar durante los próximos 10 o 20 años en una etapa amarga: una en la que la esperanza de vida deje de aumentar y comience a retroceder. El país podría terminar convirtiendo su fracaso económico en menos años de vida.
Pero sería irresponsable ignorar las condiciones que podrían provocarlo. Una economía estancada, inflación, pobreza, empleo informal, escasez de combustibles, falta de dólares, deterioro de hospitales, pérdida de productividad y debilitamiento institucional no son problemas aislados. Se alimentan entre sí. Cuando una sociedad acumula durante años estas enfermedades, termina pagando una factura que puede medirse en salud y mortalidad.
Detrás de cada medicamento que aumenta de precio hay un paciente que puede abandonar su tratamiento. Detrás de cada hospital sin insumos existe una enfermedad que puede diagnosticarse tarde. Detrás de cada familia que pierde poder adquisitivo hay menos alimentos de calidad. Y detrás de cada trabajador sin ingresos existe alguien que posterga la consulta porque primero debe conseguir dinero para comer.
La gran paradoja es que Bolivia tuvo recursos para evitar este escenario. Durante la bonanza gasífera ingresaron cantidades extraordinarias de dinero. El Estado gastó, subsidió y construyó, pero esa riqueza no fue transformada en una economía capaz de sostener la prosperidad cuando el gas dejara de sostenerla. Se........
