¿Y qué fue de la reforma de justicia?
Corren 100 días del flaman gobierno y circulan en cantidades industriales las evaluaciones de lo bueno, malo, feo, etc. de su desempeño. Por mi parte, más que evaluación sino a la vista de sus promesas electorales –me acuerdo de las públicamente ofrecidas en los debates por los dos finalistas– cuando uno prometió que al día siguiente de su posesión y el otro alguito más tarde percutirían la urgente reforma del sistema de justicia, etc.; no veo nada de ella, ni indicios siquiera.
Comprendo que el Presi y sus muchachos han tenido que distinguir entre lo urgente de lo importante, más aún por el estado calamitoso que les dejó nuestro país el MASallá en todas sus vertientes; pero, como abogado que forma parte del problema de la administración de justicia, me preocupa que los pocos buenos vientos que soplaron con la famosa cumbre judicial de noviembre 2025 rebautizada como “Diálogo Interinstitucional para la Reforma Judicial”, no se han convertido siquiera en alguna suave brisa sobre algún cambio al sistema de administración de justicia boliviano. Y por si acaso, la desaparición del MinJusticia solo fue un cosmético botox.
Recuerdo que en aquel evento bastante propagandeado se había albergado la esperanza de que en esta oportunidad no se hubiera tratado de otra más de las varias cumbres realizadas que lo único que produjeron fueron fotitos para pintear para el Face, el clásico autobombo, cultos a la personalidad de sus marketineros y likes de sus llunk'us digitales y nada más. Pero esta vez, pese a que desde noviembre ya han pasado más de dos meses, ni siquiera la simple sistematización de las propuestas “express” de las más de 10 meses de trabajo ha sido enviada a los asistentes y/o publicado en algún lugar de acceso público. Parece fue otra estrategia envolvente, para la platea y nada más. Puro show.
Mientras tanto, el sistema sigue como antes, salvando alguna que otra señal que incluso puede ser plausible o interesante Ej: algunos fallos de los supremos o del TCP; los truchos fuera, pero impúdicamente impunes, etc; pero al final del día, esas golondrinas no hacen verano y el sistema sigue peleando como de costumbre por el podio –hacia atrás– de los peores del mundo.
Y no se trata del lugar que ocupes en esos rankings, sino de las conclusiones que, por ejemplo, inversores sacarán de ellos a la hora de decidir arriesgar sus Washingtones en nuestro país. Si no atraemos inversión externa, no habrá dólares o euros circulando; no habrá creación de riqueza; generación de fuentes laborales, impuestos para el Estado y, futuro para Bolivia. Nadie invertirá en nuestro país si no tenemos un sistema de justicia siquiera medianamente confiable y sin una reforma de gran calado: naranjas sres. y sras.
Ha tenido que ser la sociedad civil, mediante los “Juristas Independientes”, la que ha retomado la posta y está planteando percutir la anhelada reforma como política de Estado, mediante una ley que así lo establezca y una comisión conformada por representantes de alto nivel que lidericen la urgente e importante reforma. Por el momento parece están arando en el desierto, pero es lo que ahora existe, pues quienes debieran liderizar la reforma –Judicial + Ejecutivo + Legislativo– están en otro mambo, por muy urgente e importante que sea para el soberano y para el país.
Así las cosas, e insisto que es evidente que el Gobierno la tiene muy fea con el desbarajuste que por 20 años causó la fracasada franquicia del Socialismo del S. XXI, pero esos ajustes también pasan por empezar con no solo hacer shows de esos que nos gustan a los abogados, como cumbres, eventos y discursos –diagnósticos también existen en cantidades industriales sobre lo mal que estamos en el rubro–, sino urge empezar a diseñar conjuntamente una política de eEstado que no dependa del gobierno de turno ni de los circunstanciales ocupantes de los otros órganos, para que a mediano/largo plazo se logre cambiar efectivamente el actual estado deplorable de la administración de justicia en el país.
Eso pasa no silo por sus directos intervinientes –jueces, fiscales, abogados– sino debe abarcar a la Policía Boliviana, el rediseño del MinJusticia o lo que se llame, la Defensa Pública, Contraloría General, Defensoría del Pueblo, Procuraduría General y otros organismos que forman parte del sistema. El desafío es enorme, pero los beneficios también lo serán. No podemos seguir así como estamos, urge empezar, pero en serio, sin shows para el Face o para el autobombo. El Maestro Binder Benseñaba: "Se sabe cuándo empieza una reforma, pero no cuándo termina".
