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Aquí les cuento | La cárcel del pueblo (1)

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11.09.2026

Aquí les cuento | La cárcel del pueblo (1)

 Mil corazones para Francis Arguinzones.

11/09/2026.- Era, pues, que el gobernador de esa ciudad, única en el continente, tenía controlada toda la vida de la gente. Nada ocurría en su jurisdicción que no estuviese tasado por su poder y su decisión total. Salvo algunas costumbres y usos tradicionales que formaban parte del derecho natural y consuetudinario de los pueblos.

Desde luego, no podía faltar una cárcel. Y era el establecimiento penitenciario donde purgaban condena todos los transgresores y delincuentes que, por sus delitos o crímenes, no podían circular libremente por las calles y espacios de la ciudad, veredas, caminos y campos.

El gobernador Sam Pulguín Otario logró imponer, con el apoyo de las y los diputados de la Suprema Asamblea, el conjunto de leyes que habrían de regir el orden social e impulsar el progreso de la ciudad-estado.

Pero eso sí: ¡ay de aquel que torciera su conducta hacia el delito o la inobservancia estricta de las normas! Todos tendrían su pena en aquella cárcel inexpugnable, donde serían confinados los delincuentes.

Entre los delitos condenados se encontraban los siguientes, presentados en orden de gravedad con su correspondiente carga punitiva. A saber:

Descripción de los delitos y tiempo de prisión

1.  Ensuciar el ambiente, tirando basura y no destinarla al reciclaje o a su lugar de destino final: cinco años.

2.  Hacer escándalos en la ciudad, música de mal gusto, gritos, concentraciones públicas, políticas o religiosas o de cualquier otra índole, sin el debido consentimiento de los........

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