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Colombia frente a su viejo dilema: el mensaje de las urnas

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El autor de esta columna analiza el triunfo del ultraderechista Abelardo de la Espriella sobre Iván Cepeda en la segunda vuelta presidencial colombiana, la que se transformó en una evaluación del plan Paz Total. Sostiene que «más allá de quién ocupe la Casa de Nariño, Colombia continúa enfrentando el mismo problema que ha condicionado buena parte de su historia contemporánea: cómo ejercer autoridad efectiva en territorios donde el Estado comparte o disputa el control con actores armados, economías ilícitas y formas paralelas de gobernanza».

Imagen de portada: Canal de Youtube de Abelardo de la Espriella

La segunda vuelta presidencial colombiana fue presentada como una elección entre dos proyectos políticos antagónicos. Sin embargo, el resultado dejó al descubierto una discusión mucho más antigua. Más allá de quién ocupe la Casa de Nariño, Colombia continúa enfrentando el mismo problema que ha condicionado buena parte de su historia contemporánea: cómo ejercer autoridad efectiva en territorios donde el Estado comparte o disputa el control con actores armados, economías ilícitas y formas paralelas de gobernanza.

La disputa entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda terminó transformándose en una evaluación política de la estrategia de Paz Total impulsada por el gobierno de Gustavo Petro. Según los resultados preliminares disponibles al cierre de esta columna, De la Espriella obtuvo una estrecha ventaja sobre Cepeda en una de las elecciones más competitivas de los últimos años, con una participación cercana al 63,6% del padrón electoral. La magnitud de la concurrencia refleja que los colombianos no sólo escogían un presidente. También deliberaban sobre el rumbo de la seguridad nacional y sobre los resultados de una política que buscó transformar la relación entre el Estado y los grupos armados.

De la Espriella construyó su campaña alrededor de la promesa de recuperar el orden público, endurecer la respuesta frente a las organizaciones ilegales y revisar los alcances de la Paz Total. Cepeda, por el contrario, representó la continuidad de una estrategia basada en la negociación, la implementación de acuerdos y la búsqueda de soluciones políticas al conflicto. La elección enfrentó dos visiones distintas sobre cómo abordar la violencia. Lo que permanece abierto es si alguna de ellas posee realmente la capacidad de resolver el problema territorial que subyace a la crisis colombiana.

Porque el desafío de fondo no es nuevo. Colombia ha negociado, ha combatido militarmente, ha reformado instituciones y ha recibido cooperación internacional durante décadas. Ninguna de esas fórmulas ha logrado consolidar plenamente la presencia estatal en amplias zonas del........

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