PISA 2025: la desilusión meritocrática y la urgencia de restituir la vocación pública de la educación
El autor de esta columna argumenta que los buenos resultados socioemocionales de la juventud chilena en la prueba PISA 2025 —curiosidad, perseverancia y resiliencia por sobre el promedio OCDE— contrastan con sus bajos resultados académicos, y sostiene que esa paradoja se explica por la pérdida de fe de los jóvenes en la promesa meritocrática de la educación. Concluye que «el desafío para quienes diseñan las políticas educacionales es el abandonar los dogmas de una promesa meritocrática y transformar a todas las escuelas en espacios genuinos de justicia social, que construyan un país donde los talentos y capacidades de nuestra juventud tengan espacios reales y dignos de despliegue».
Imagen de portada: Óscar Guerra / Agencia Uno
Los resultados de la prueba PISA 2025, que evalúan los niveles de aprendizaje de jóvenes de 15 años y los comparan a nivel internacional, vuelven a demostrar un problema latente en el corazón de nuestro sistema educacional.
Si bien existe un relato contemporáneo que acusa a nuestros jóvenes de ser una generación frágil, más preocupada de batallas de aura que de cuestiones profundas, los resultados de esta evaluación internacional nos demuestran que aquella narración no es certera, que el estudiantado no es intelectualmente indolente o apático a sus procesos de aprendizaje. Por el contrario, hay resultados que sorprenden; por ejemplo, que los jóvenes chilenos obtienen un índice de 0,24 en curiosidad ante el aprendizaje, mientras que el índice de jóvenes belgas es -0,13 y de canadienses sólo de 0,13 puntos; o el índice de 0,34 puntos en “perseverancia ante el aprendizaje”,........
