Los accionistas de Monte dei Paschi dan un triunfo al capitalismo italiano
Las consecuencias de la junta de accionistas celebrada el miércoles en Banca Monte dei Paschi di Siena reverberarán mucho más allá de los muros del banco más antiguo del mundo. Los inversores de la entidad, con un volumen de activos de 26.000 millones de euros, votaron en la práctica a favor de restituir en el cargo al consejero delegado recientemente destituido, Luigi Lovaglio. En cierto sentido, el resultado puede interpretarse como una victoria de la dem...
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ocracia accionarial frente a poderosos magnates como Francesco Gaetano Caltagirone, accionista de Monte dei Paschi.
La votación pone un drástico punto final a una de las batallas de despachos más turbulentas de la banca italiana. Lovaglio se enemistó con algunos consejeros y con Caltagirone después de lograr la aprobación para culminar la fusión del grupo con Mediobanca, adquirida recientemente, según fuentes cercanas. Caltagirone ha negado “un enfrentamiento directo” con el consejero delegado.
Pero el consejo saliente, tras despojar a Lovaglio de sus poderes, propuso a Fabrizio Palermo como su candidato preferido a CEO. Palermo dirige actualmente una empresa de servicios públicos respaldada por Caltagirone y el año pasado el magnate italiano contribuyó a situarlo en el consejo de la aseguradora Assicurazioni Generali.
Lovaglio, lejos de aceptar la derrota, apareció como candidato a consejero delegado en una lista rival de nuevos consejeros, presentada por un pequeño accionista de Monte dei Paschi llamado PLT Holding. Esa lista obtuvo el miércoles alrededor del 50% de los votos de los accionistas y una mayoría de ocho puestos en el nuevo consejo, compuesto por 15 miembros. Inversores como Norges Bank y Delfin parecen haber inclinado la balanza.
El resultado parecía casi imposible hace apenas unas semanas, dado que Caltagirone ejerce influencia sobre aproximadamente el 13,5% del capital de Monte dei Paschi.
Una forma de leer esta sorprendente noticia es que a los inversores les gustó el plan de Lovaglio para comprar aproximadamente el 10% de Mediobanca que el grupo aún no controla. Esa operación permitiría integrar más plenamente ambas entidades y ayudaría a asegurar los 700 millones de euros anuales previstos en ahorros de costes y aumentos de ingresos derivados de la operación. Eso puede explicar la reacción positiva del mercado. Las acciones de Monte dei Paschi subieron un 4,7% el miércoles, y con el alza de ayer, la subida es del 7%, lo cual contribuye a reducir el persistente descuento de valoración respecto a sus rivales italianos.
Otra posible conclusión es que los inversores institucionales votaron de facto contra la vieja forma de hacer negocios en Italia. Poderosos y bien conectados insiders del sistema financiero, como Caltagirone, suelen ejercer una influencia que supera con creces el tamaño de sus participaciones. Las maniobras entre bambalinas pueden ser desestabilizadoras: el consejo saliente de Monte dei Paschi nunca explicó con claridad por qué quería deshacerse de Lovaglio. En esta ocasión, ese tipo de injerencias corporativas ha provocado un correctivo en las urnas accionariales.
La siguiente cuestión es qué hará Lovaglio con su mandato. Más operaciones de fusiones y adquisiciones podrían tener sentido para acercarse en tamaño a los grandes colosos bancarios italianos, como Intesa Sanpaolo y UniCredit. Banco BPM, con una valoración cercana a los 20.000 millones de euros, parece un objetivo lógico, aunque su principal accionista, el banco francés Crédit Agricole, podría ser un obstáculo. En cualquier caso, lo relevante por ahora es que un consejero delegado que fue destituido sin una justificación clara recuperará su puesto. La gobernanza corporativa italiana sale algo mejor parada como resultado.
