Las trampas del 'decreto Clavijo'
Los grupos que apoyan al Gobierno en el Parlamento de Canarias acaban de aprobar el 'decreto Clavijo'. Lo denomino así porque no merece ser llamado ' ... decreto Canarias', ya que el Ejecutivo de CC y PP lo convirtió en un instrumento para sus exclusivos intereses partidarios y electorales, para fomentar la confrontación con el Estado con las más variopintas exigencias. Muchas de ellas planteadas eludiendo de forma intencionada las competencias y las responsabilidades propias de un Gobierno, el de Canarias, incapaz de intervenir para abordar los graves problemas que afectan a los ciudadanos y ciudadanas de las Islas. Una oportunidad perdida más en la semana en que se confirmaba, asimismo, que en lo que va de legislatura el Gobierno de las dos derechas ha dejado de utilizar 3.352 millones de los Presupuestos entre 2023 y 2025.
El 'decreto Clavijo', apoyado por el PP, pretende abrir un nuevo frente de lucha contra el Gobierno de Pedro Sánchez, que desvíe la atención de lo verdaderamente urgente: el acceso a la vivienda; las dificultades de muchas familias canarias para llegar a fin de mes; las personas dependientes que no disfrutan los servicios a los que tienen derecho; las y los trabajadores con los salarios más bajos del estado; unos altísimos niveles de pobreza y de desigualdad social; un sector primario asfixiado por los costes; el creciente deterioro de los servicios públicos fundamentales, y un modelo económico sustentado en el turismo que no redistribuye la riqueza generada pero si descarga sobre la población las «externalidades negativas» que provoca.
Mucho pedir y poco hacer
Podría tener interés un real decreto que supliera compromisos presupuestarios imprescindibles para Canarias ante la ausencia de presupuestos estatales, así como para cubrir aspectos incluidos en el acuerdo para la investidura de Sánchez entre CC y PSOE. Pero, seis meses después del anuncio, se volatilizan esas medidas «inaplazables, necesarias, urgentes y extraordinarias». No casan con un texto que hace un totum revolutum que mezcla competencias estatales con otras que dependen exclusivamente del Gobierno de Canarias. Eso sí, todas las soluciones a nuestros problemas se derivan al Gobierno central, como si el autogobierno no existiera y como si el Ejecutivo canario ejerciera de libre oyente.
El presidente canario en esta legislatura no ha convocado a los grupos de la oposición para trabajar en una estrategia conjunta desde Canarias que permita transformar la realidad del Archipiélago en vivienda, empleo, turismo o fiscalidad. Y,........
