Mercenarios, el dique flotante chino, y Granadilla
¿Empieza este lunes una nueva fase de la reparación naval de Canarias con la entrada de más competencia? Tirando de un dique flotante de ... doscientos metros de eslora, el remolcador chino De Tian, arriba este lunes al puerto de Santa Cruz de Tenerife. Por la popa han quedado dos meses de singladuras atravesando medio planeta, y navegando por tres océanos. La excursión ha sido larga, con algunas etapas muy delicadas en el borde exterior del planeta, que trascienden la navegación comercial y describen un mundo donde la realidad supera la ficción.
Canarias es una encrucijada atlántica que ha presumido de azul, pero su economía ha vivido, vive, de espaldas al sector marítimo, offshore si así lo prefieren. Con el puerto de la capital del archipiélago en cifras record de escalas, suministro de bunker y negocio portuario, se sigue sin entender que las oportunidades económicas [perdidas] por las islas, gracias a la visión encorsetada de only giris, con la «inestimable» ayuda de una clase política presa de pensamiento mesetario, con h ashpirada, y adictos a las subvenciones, son esa diversificación de la economía insular que nunca termina de cimentarse.
Cuando estaba en el hemisferio sur, me daba cuenta que la industria petrolífera del Golfo de Guinea, reparaba sus buques y plataformas en la seguridad jurídica, también técnica, de Cape Town, Sudáfrica; pero que la distancia es muy similar si se navega hacia Canarias. Y esa baza, apenas ahora se ha empezado a entender, pese a que a algunas mentes maravillosas, les parezcan feas las drills atracadas en el dique exterior de La luz. Dinero es lo que [yo] veo. La excepción que confirma la regla, de entender, y ver, que el negocio marítimo es el filón [aún] sin explotar de las islas, ha sido la burguesía marítima de Las Palmas. Linaje empresarial que ha visto en el Singapur del Atlántico, una oportunidad para el negocio marítimo de cara al Africa más próxima. Actividad que irremediablemente acaba reportando perras en la ciudad. Recuerden la máxima, una urbe costera es lo que su puerto alcanza. Y es que no caben ya los barcos en el fondeo de Las Palmas; la cola acabará llegando a Maspalomas.
Una curiosidad, el remolcador chino que «jala» del dique flotante, ya había estado previamente en Las Palmas, ¿y qué barco con alma de vagabundo no ha estado alguna vez en La Luz?
Después está gente como Jonathan, un tipo de mente afilada que va un par de millas por delante, con el que he compartido alguna conversación y que ante las trabas, vamos a dejarlo ahí, de no poder expandir su negocio de reparación naval en tierra firme, se vino a........
