Externalizar la moral
Una no puede elegir dónde quiere nacer. Ni el lugar físico ni la familia. Más bien, siguiendo a Heidegger, más que llegar a este mundo ... somos «arrojados», y ahí nos quedamos, creciendo en un contexto que no hemos elegido y que, en muchos casos, condiciona de forma decisiva nuestras oportunidades. Quizá por eso, cuando alcanzamos cierta autonomía, la tendencia a movernos resulta casi inevitable: buscar otros lugares es también buscar otras posibilidades de vida.
Ese impulso se entiende sin dificultad cuando responde a una elección personal........
