Semana Santa Canaria
Semana Santa isleña de inefable memoria: traje nuevo bordado, zapatos de charol...Ruidosos triquitraques del Sábado de Gloria: humo de sahumerio, algarabía y sol». Con ... estos pocos, pero hermosos y elocuentísimos versos, verdaderos espejos de un tiempo y un acontecer, plenos de los sentimientos más íntimos de tradición, de devoción, de luminosas mañanas procesionales, que colmaron y colman la memoria de muchísimas generaciones de canarios, describía la 'Semana Santa isleña' la admirada poetisa y escritora Josefina de la Torre, vinculada a la Generación de 1927.
Pasados los carnavales, y los largos cuarenta días de la Cuaresma, el ambiente de muy diversas poblaciones insulares, muy en especial en los barrios procesionales con más solera, se impregnaba poco a poco de una incipiente inquietud, de un ánimo muy especial por la llegada de la que nuestros antepasados denominaban como «Semana Mayor isleña» o «Semana Mayor del año», para la que debían las familias prepararse para asistir, tan correctamente dispuestos en lo espiritual, pero también en lo material, como mandaban los cánones tradicionales, a los diversos actos solemnes que llenaban todos los días de aquella semana, o acudir a las casas de familiares y amigos desde las que se podía disfrutar del paso de las procesiones y eran obsequiados con dulces y refrescos, propios de una singular gastronomía y repostería que afloraba en esos días del año, marcados por el ayuno y la abstinencia, como recordaba el memorialista grancanario Domingo J. Navarro en sus 'Recuerdos de un noventón'.
Es un ambiente que se puede aún hoy palpar y disfrutar en los centros históricos de Las Palmas de Gran Canaria, Vegueta y Triana, o en San Lorenzo y el Puerto de La Luz, donde florecen en todo su esplendor estos........
