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¿Le echamos la culpa a Franco, a los Reyes Católicos o a la IA?

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Juan Carlos Fernández

Las Palmas de Gran Canaria

17/10/2026 Actualizado a las 06:15h.

Bruce Wayne descubre que para enfrentarse al crimen no basta con su fuerza, su preparación o su fortuna capaz de poner a su alcance prácticamente cualquier recurso. En Batman Begins, Ra's al Ghul le da la clave para lograr su objetivo: «La teatralidad y el engaño son armas poderosas para los que no están iniciados». Wayne entiende entonces que necesita algo que trascienda a la persona, algo capaz de actuar incluso antes de que él aparezca. Es ahí donde entra el símbolo: el murciélago. Y es ese emblema el que, en sí mismo, se convierte en una amenaza que funciona por lo que representa y no solo por quién hay detrás del traje. El miedo empieza mucho antes del enfrentamiento físico.

Fuera de Gotham hacemos algo parecido con bastante frecuencia. Ocurre, por ejemplo, en la política, pero también en nuestro día a día, donde convivimos con enemigos que muchas veces ni siquiera tienen una cara concreta. Hablamos de los fachas, de los ricos, de los empresarios, de los rentistas o de los fondos buitre como si cada una de esas palabras describiera a un grupo perfectamente homogéneo y delimitado. Y es que son conceptos suficientemente amplios para incluir realidades muy diferentes y, al mismo tiempo, suficientemente sencillos para que cualquiera entienda inmediatamente de qué lado se supone que debe colocarse.

El mecanismo, además, no pertenece a una ideología concreta. Todos tendemos a hacerlo. Cambian las palabras, cambian los destinatarios y cambia quién señala a quién, pero nos resulta mucho más fácil explicar una situación cuando podemos identificar a un adversario. El problema aparece cuando esa simplificación deja de ayudarnos a entender la realidad y empieza a sustituirla.

Un empresario puede ser el propietario de una pequeña ferretería o el presidente de una multinacional. Un rentista puede gestionar cientos de viviendas o alquilar el piso que heredó de sus padres. Meterlos a todos dentro de una misma categoría facilita mucho la construcción de un relato, pero sirve bastante menos cuando llega el momento de explicar qué está pasando........

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