menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Red Avispa: Mitos y trastiendas

24 0
23.09.2026

Red Avispa: Mitos y trastiendas

Por Arnaldo Miguel Fernández

En la estela del Informe del Departamento de Estado que calificó a la Red Avispa como “una de las más grandes redes de espionaje cubano destapadas en suelo americano”, pero sin referencia a cuáles son las otras identificadas, el tema ha vuelto a aflorar en un foro en Washington DC, en vísperas de cumplirse 28 años del desmantelamiento de esa organización criminal en nuestros predios.

Las referencias a la Red Avispa se escucharon en el foro “¿El enemigo interno?”, que tuvo lugar esta semana en la sede de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) en Washington DC, como ejemplo de “que la inteligencia cubana es una de las más efectivas del mundo”, a pesar de que su banda más famosa, The Cuban Five, no se encumbró por espiar con pericia, sino en virtud de mera agitación y propaganda.

El sábado 12 de septiembre de 1998, una redada del FBI atrapó a diez espías de Fidel Castro en el sur de Florida. Ya en el trayecto a la cárcel federal en Miami, el presunto jefe de la red, Gerardo Hernández Nordelo, alias Giro, confesó al agente especial del FBI Oscar Montoto: “De colega a colega, usted sabe que no puedo discutir nada”. Y antes de entrar a la cárcel preguntó: “¿Cuál de nosotros la cagó?”

Montoto repuso que no sabía, pero la respuesta era que todos.

Ambos deslices indican por qué los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) no debían vanagloriarse de tener a Hernández Nordelo como Coordinador Nacional e ingrediente gourmet de la caldosa septembrista: Giro ilustra ejemplarmente la cagazón de no cumplir bien las tareas del giro, aunque sean de la revolución.

(Des)orden terminante

Siendo capitán de los Servicios de Inteligencia de Castro (SICA), Giro posó en Estados Unidos como el artista gráfico cuentapropista Manuel Viramontes, oriundo de Texas y aplatanado en Puerto Rico. A este oficial ilegal —sin disfraz diplomático— el Centro Principal de la Dirección de Inteligencia (CPDI) dio la orden tajante de que, si caía preso, jurara por su madre que era Viramontes. Y si se comprobaba que no lo era, tenía entonces que jurar por la Virgen de la Caridad del Cobre que era el marielito Roberto García Fernández.

Esta leyenda básica incluía haber comprado en $2,500 la documentación falsa de Viramontes a un desconocido, así como recitar este cuento del CPDI: “[Tras] los hechos en la embajada del Perú, viniste en un barco comandado por un negro fuerte con bigote, que dirás creer ser un cubano, y que para evitar las multas aplicables a los que traían cubanos, te dejó clandestinamente junto a un grupo de siete en un punto de la costa sin documentación alguna”.

Tres lindas corazonadas

Además de revelarse enseguida como agentón frente a Montoto, Giro cometió otros errores que, junto a deserciones y pifias de sus subordinados, atrajeron la atención de la contrainteligencia estadounidense. Sin embargo, la tradición cubiche de los héroes inservibles exalta a The Cuban Five (o Los Cinco) por pasar años y más años en prisión sin rajarse, aunque hayan caído en ella por meter la pata.

El CPDI previó tres posibilidades de que Giro fuera arrestado: al contactar con algún agente bajo su control, verse con diplomáticos cubanos o caer en el jamo de la policía local por accidente de tránsito u otra eventualidad. En todo caso Giro tenía que plantarse como Viramontes y sólo en última instancia echar mano a la leyenda del marielito. Incluso disponía de otra leyenda de emergencia si veía acercarse mucho la candela: adoptar la identidad del puertorriqueño Daniel Cabrera, residente en West Palm Beach, y largarse de vuelta a Cuba.

Pero Giro no espantó la........

© Café Fuerte