No me pidan que llore
No me pidan que llore
Autor(es): Tania Chappi
Siempre que llega un apagón –más si no ha sido anunciado– los creadores se ponen… creativos. A los periodistas nos da por escribir crónicas insopor… perdón, insuperables. Los músicos, desbordantes de inspiración, paren canciones de intenso palpitar, como aquella de Frank Delgado, una oda al desenfreno:
Cuando se vaya la luz, mi negra, nos vamos a desnudar/ temprano tiene su encanto, como la gente en el campo […] Quiero, quiero, quiero,/ bailar con un mechero/ háblame de amores,/ de amores con faroles./ Quiero que me cantes un blues/ antes que vuelva la luz.
Mucho se tarareó en los años 90 y hoy merece reverdecer laureles. Otra composición con similar enfoque, si bien con un lenguaje más directo, es En la oscuridad, de la agrupación Sonora Tropicana (Colombia): En la oscuridad/ Zumbando sobres sábanas revueltas/ Tu boca que me sabe como a menta/ Y toda la fragancia de tu amor.// En la oscuridad/ Tus brazos que me aprietan como locos/ Y luego hasta rendirse poco a poco/ Latiendo corazón a corazón.
Obras de carácter menos íntimo estimulan la euforia colectiva. En este caso pocas se comparan con El mechón, que dio fama a la orquesta Monumental allá por los años 70. ¿Cuántos cubanos no disfrutaron su ritmo contagioso, bajo el fulgor de las estrellas?: Ya la fiesta comenzó en toda la carretera/ Pero no han prendido velas, van bailando con mechón/ Que prendan, prendan el mechón/ Que prendan, prendan el mechón…
Sin embargo, resulta mayor la cantidad de autores que han hermanado la penumbra al sollozo, al dolor. Recuerden En las tinieblas; ha tenido numerosos intérpretes (entre ellos José Tejedor, Ñico Membiela), pero todos hacen........
