Preludio de una invasión anunciada
Preludio de una invasión anunciada
Autor(es): Pedro Antonio García
Los actos terroristas con la misión de paralizar el país y los bombardeos a aeropuertos cubanos presagiaron el desembarco de la brigada invasora organizada por la CIA
Por PEDRO ANTONIO GARCÍA*
Al Gobierno Revolucionario llegaban constantemente informes de amigos de Cuba sobre el entrenamiento por la CIA (Agencia Central de Inteligencia) en Centroamérica de una brigada de asalto integrada por contrarrevolucionarios emigrados.
Ante la inminencia de una agresión armada a gran escala, Fidel Castro Ruz volvió a movilizar a los batallones de milicianos con experiencia en la lucha contra bandidos en el Escambray y los dislocó a lo largo de la geografía nacional. Como luego argumentara al pueblo durante su comparecencia televisiva del 23 de abril de 1961, ya derrotada la invasión, “en todos los puntos probables de desembarco habíamos establecido fuerzas. Sobre todo, en las zonas de acceso a las montañas”.
En una inspección realizada por él a Playa Girón durante aquellos días, en compañía del comandante Guillermo García, comentó: “Este es un lugar ideal para un desembarco”. Explicó a sus acompañantes las ventajas de la zona para una invasión y el establecimiento de una cabeza de playa. Acto seguido ordenó que un batallón de Cienfuegos se trasladara urgentemente al cercano central Australia y se organizara una milicia con los carboneros comprometiéndose a enviar fusiles M-52.
En la mañana del 13 de abril de 1961, en la Base Trax (Guatemala), los instructores de la CIA hicieron la reunión final con los jefes de la Brigada 2506. Un coronel yanqui informó sobre el destino de la tropa: la bahía de Cochinos, al sur de la provincia de Matanzas. “Playa Girón será el centro de la operación y allí se establecerá la Comandancia; Playa Larga será la avanzada de la infantería, a 30 kilómetros al noroeste. Los paracaidistas serán lanzados en Yaguaramas, en el central Covadonga, y en la carretera entre el central Australia y Playa Larga. El deber de ustedes será el de asaltar, ocupar y defender esos lugares al menos por 72 horas”.
Según testimonio de Carlos Rivero Collado, integrante de la brigada, zarparon de Puerto Cabezas ese día, a las 5:15 p.m. A centenares de millas de allí, en La Habana, el terrorista contrarrevolucionario Carlos González Vidal colocaba una petaca incendiaria entre dos rollos de telas en la tienda El Encanto.
El primer fracaso de la CIA
El incendio de........
