Los millonarios de siempre
Los millonarios de siempre
Autor(es): Pastor Batista
Aquí no se habla de estibas de billetes o de fortuna en bancos, sino de valores que no tienen precio, en las arcas del sentimiento humano
Hace varios años, en Las Tunas, mientras barría la calle, sumergido entre recuerdos y meditaciones, un humildísimo tunero llamado Zacarías encontró un pequeño bolso de esos que algunos llaman “riñonera” o “canguro”. Eran aproximadamente las 5:00 de la mañana. Al abrirlo y percatarse de que había dentro un pasaporte extranjero, decidió llevarlo a las oficinas de inmigración, apenas amaneciera.
Cerradas, por alguna razón, el buen hombre fue entonces hasta la Unidad de la Policía, donde se procedió a relacionar en un acta todo el contenido: varios documentos, más de 2 000 Euros (en chavitos), tarjetas de banco, una valiosísima moneda que su dueño había comprado años atrás en 3 000 Euros… En fin, toda una fortuna de acuerdo con el valor del dinero en aquel entonces.
¿Y qué sentiste al ver que entregabas todo aquello? –le pregunté. Y sin esperar ni un segundo, Zacarías respondió: “Me sentí lo que soy: un millonario”.
Sentí deseos de darle uno de esos abrazos que hacen crujir hasta las vértebras de la columna. El abnegado trabajador de servicios comunales vivía en un pequeño cuarto (sin terminar aún) que le había prestado un amigo, vestía ropa........
