Secretos de las profundidades
Secretos de las profundidades
Ana Daniela Valdés Dina
Ana Daniela Valdés Dina
Autor(es): Ana Daniela Valdés Dina
A miles de metros bajo la superficie, la ciencia enfrenta desafíos técnicos y legales para explorar, conservar y entender un territorio capaz de definir el futuro del planeta
La claridad se disipa primero. Luego, la luz comienza a fragmentarse, diluyéndose en una penumbra densa hasta extinguirse por completo. Al descender, el océano se transforma en una inmensa columna vertical de silencio.
En ese dominio hostil, la presión alcanza niveles capaces de deformar el acero y las temperaturas rozan el punto de congelación; sin embargo, la vida resiste. Criaturas translúcidas, organismos generadores de su propio resplandor y paisajes submarinos componen un escenario relegado durante siglos al territorio exclusivo de la imaginación y el mito.
A pesar de cubrir alrededor de 71 por ciento de la superficie de la Tierra, una proporción enorme de los océanos sigue siendo prácticamente desconocida. La mayor parte de ese volumen –más de 90 por ciento– descansa bajo zonas definidas como “profundas”; es decir, más allá de los 200 metros de profundidad: allí la luz no penetra y las condiciones físicas cambian radicalmente.
No obstante, conocer su existencia no equivale a haberlo explorado. Según datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), solo una fracción mínima del fondo marino ha sido observado directamente: expertos calculan una observación directa inferior al 0.001 por ciento de la superficie del océano profundo por humanos o cámaras.
Vida donde no debería existir vida
Durante muchas décadas se consideraron a las profundidades del océano desiertos estériles, pese a que la ciencia ha comprobado la capacidad de algunos organismos no solo de sobrevivir en la oscuridad y la presión extrema, sino de prosperar y moldear activamente el entorno. En las zonas en las que el agua se mezcla con fluidos calientes provenientes del interior de la Tierra –los respiraderos hidrotermales–, se han documentado comunidades enteras dependientes de la quimiosíntesis, un proceso mediante el cual los microbios generan energía a partir de compuestos químicos en ausencia de luz solar.
Más allá de estas fuentes térmicas, la supervivencia se ha demostrado increíblemente activa bajo los sedimentos. En el trabajo Bioturbation in the hadal zone, publicado en la revista Nature Communications, investigadores de varios países analizaron núcleos de sedimento en la Fosa de Japón, a unos 7.5 km de profundidad, y........
