Un partido para la esperanza
Hace unos días, el presidente Kast planteó que la esperanza de las personas había caído porque se había comenzado a hablar con la verdad. Es una afirmación extraña, porque supone que entre ambas cosas existe una contradicción, o miramos nuestros problemas de frente o somos capaces de construir esperanza. Yo creo que una sociedad no se hace más fuerte destruyendo sus expectativas de futuro ni escondiendo sus dificultades.
La tarea de la política es justamente reconocer los problemas que tenemos y construir la convicción de que podemos enfrentarlos colectivamente.
Eso, por cierto, no significa decretar la esperanza. No basta con repetir que las cosas estarán mejor, como tampoco basta con creer que tenemos la razón. Vivimos tiempos de incertidumbre, frustración y una desconfianza que atraviesa buena parte de nuestra vida en común, y mientras los problemas se vuelven complejos, la política muchas veces se parece a los cuarenta segundos que mejor funcionan en la red social de turno, a la frase más estruendosa o al reel más llamativo. El problema es que ninguna sociedad construye un futuro sólo con........
