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El escándalo del expríncipe que podría cambiar el rumbo de la monarquía británica

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21.02.2026

De aquí es que surge la renovada discusión acerca de la conveniencia de contar -o no- con una familia real, esto es, con una monarquía hereditaria, que no obstante continuos tropiezos, se mostró incapaz de cambiar con los tiempos.

Nadie por sobre la ley

La monarquía parlamentaria británica -una de las más influyentes instituciones políticas del mundo moderno y contemporáneo- está hoy amenazada por el efecto multiplicador de la revelación de la “base de datos” que documenta el funcionamiento de la red de negocios y abusos sexuales del desaparecido pederasta norteamericano Jeffrey Epstein.

La dramática detención del expríncipe Andrés, hermano menor del rey Carlos III, acusado de filtrar información confidencial a dicho sujeto, ilustra cómo la institución de la monarquía británica es, probablemente, la principal perjudicada dichas por revelaciones.

El jueves último, la policía británica escuetamente confirmó la detención de “un hombre de aproximadamente 60 años” (el expríncipe) acusado de “conducta impropia en funciones públicas”. Conforme con la ley, a partir de ahora la investigación policial se enmarca en un proceso penal.

“La diligencia” se llevó a cabo en una residencia privada del rey, quien antes debió haber otorgado su consentimiento para que se procediera a la detención de su hermano. Esto indica que “el rey está cooperando con la policía y la justicia”.

Consultado al respecto, el primer ministro Keir Starmer señaló que la detención de Andrés Mountbatten-Windsor confirma que “nadie está por sobre la ley”.

En sustancia, la detención del expríncipe implica que la filtración de “información reservada” pudo afectar el interés nacional británico y, por lo mismo, podrían incluso interpretarse como “espionaje y traición”. Increíble. De comprobarse los cargos, el acusado podría ser sentenciado a prisión perpetua.

Por lo pronto se le ha prohibido “salir del país”, eliminado así la hipótesis del “exilio” en un país del Medio Oriente, sin tratado de extradición con el Reino Unido.

El delito habría ocurrido entre 2001 y 2011, cuando el expríncipe ejerció -por intercesión de su madre Isabel II- como Enviado Especial para Comercio e Inversiones. Se trató de un cargo generosamente pagado por los contribuyentes, desde el cual el expríncipe facilitó a la red de negocios de Epstein información y contactos cuya importancia la investigación ahora se propone aclarar.

Lo anterior incluiría informes que identifican “oportunidades de inversión en la reconstrucción de Afganistán”, país en el que después de 2003 las bajas entre las fuerzas armadas británicas se acercaron a las siete mil (incluidos más de 450 soldados caídos en combate).

Si bien después de un largo interrogatorio, el expríncipe Andrés fue liberado (presumiblemente bajo fianza), en lo fundamental la Agencia Nacional contra el Crimen continúa coordinando investigaciones en ocho jurisdicciones distintas, generadas por denuncias por abuso de menores, y........

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