El agitado mundo y sus urgencias
Cuando los valores se centran en “tener más” para aparentar “ser más”, lucir las marcas en el exterior de la ropa, cuando todo es competir “contra” el otro, se agudizan las tensiones en todos los niveles y se deteriora la convivencia, porque el objetivo es estar por sobre el otro. Valores como la justicia, el respeto, el afecto, la colaboración, la verdad, la democracia, la solidaridad, los derechos humanos, aparecen como cuestiones excepcionales en ciertas situaciones límites o marcados por una tendencia ideológica o una manipulación política.
Las ideas se amontonan, porque el mundo no cesa de entregarnos noticias, informaciones e incluso silencios que debemos comentar. En lo nuestro, tan criollo, y en el resto del mundo.
Y en ese mundo se nos olvida África, donde anidan la pobreza, las dictaduras, la violencia y muchas de las más atroces formas de corrupción.
Países con recursos naturales y grandes inversiones de potencias europeas, que mantienen focos de miseria, sectores sin mínimas atenciones de salud (peor que las listas de espera, porque no hay nada que esperar), zonas sin electricidad y con una infraestructura caminera deplorable, mientras se gastan millones en armamentos y los gobernantes viven “a cuerpo de rey”, con autos de lujo y las riquezas sobrantes.
La guerra de Sudán, las dictaduras de Egipto y otros países, la miseria del centro del continente, son noticias que no llegan a nuestros medios de comunicación. A riesgo de parecer exagerado, en la televisión hay más programas sobre los animales de África que sobre las personas de ese continente.
El mundial de fútbol que se hará en Marruecos en unos años más, quizás ponga la mira al menos en el sector arabizado del continente y deseo que eso abra puertas para una mayor preocupación por esos millones de personas.
Pero tampoco hay que olvidar lo que sucede entre nosotros en América, donde la riqueza está tan mal repartida que unas minorías tienen un nivel de vida de país desarrollado y las mayorías padecen una pobreza dramática -sin vivienda digna, sin salud, con pocos ingresos, mala educación, precaria asistencia social, escasez cultural, malos tratos y abusos– muchas veces matizada por una tecnología que hace que muchos quieran –y logren– tener teléfonos celulares, televisores “inteligentes”, viajar aunque sea endeudados, adquirir automóvil o moto,........
