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Boric: ¿Último engaño "centroizquierdista"? (III)

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22.04.2026

"Es más fácil engañar a la gente, que convencerla de que ha sido engañada" (Mark Twain)

La emergencia de Michelle Bachelet (PS) como la ministra más popular de Ricardo Lagos –ayudada por el hecho de ser hija del general de Aviación, Alberto Bachelet, víctima de la dictadura- generó también nuevas expectativas con su elección de presidenta (2006-2010) que se vieron también defraudadas porque, junto con Andrés Velasco, sus principales ministros fueron miembros de la Corporación neoliberal Expansiva, continuando así con la profundización del modelo.

De todas formas, la eliminación de los senadores designados producto de las reformas constitucionales de 2005, le dio mayoría parlamentaria al gobierno de Bachelet.

Esto, por cierto, en lugar de causar alegría en el liderazgo concertacionista, le causó gran preocupación, lo que manifestó públicamente el exministro del Interior y Secretario General de Gobierno de Lagos, Francisco Vidal, quien en una entrevista señaló: “La Concertación, particularmente en el Parlamento, va a tener un desafío enorme: siendo mayoría y con el derecho a ejercer la mayoría, en mi opinión debiera, a partir de este dato, buscar el mayor acuerdo posible (…) La Concertación va a tener una enorme responsabilidad. Claro que el equipo que estará en La Moneda tiene la experiencia para ello, particularmente Andrés Zaldívar (futuro ministro del Interior), que ha sido un gran gestor de acuerdos (…) Mi experiencia en el Congreso es que en la mayoría de las leyes lo ideal para el país, es sacarlas con acuerdos, independiente de mayorías o no (…) lo mejor es el acuerdo, como se demostró en la mayoría de estas más de 600 leyes que hemos sacado” (La Segunda; 17-2-2006). Y evidentemente que el gobierno de Bachelet siguió dicha “orientación”…

Finalmente, aquel continuismo produjo la primera derrota presidencial de la Concertación, llegando al gobierno el derechista (RN) Sebastián Piñera (2010-1014). Sin embargo, la continuación del rumbo neoliberal, sin disfraces, estimuló un gran movimiento estudiantil de protesta en 2011 que, junto con sus demandas propias promovieron la generación de una efectiva nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente.

Y reveladoramente, desde el liderazgo de la Concertación surgieron voces muy críticas hacia esas demandas, y particularmente ¡desde el PS! Así, el líder de su corriente más “izquierdista”, el senador Camilo Escalona, declaró que “yo no quisiera que el tema de la Asamblea Constituyente fuera una especie de droga que nos haga olvidar los problemas políticos (sic), que son los decisivos. O sea, que nos pongamos a fumar opio en un escenario ficticio, inexistente, de una crisis institucional que no existe, de una Asamblea Constituyente que no se va a constituir nunca” (La Tercera; 31-8-2012).

A su vez, el entonces senador Insulza dijo que “una Asamblea Constituyente es una confrontación y eso no lo queremos, yo no lo quiero por lo menos. A la Asamblea Constituyente uno sabe por dónde entra, pero no por donde se sale” (El Mercurio; 29-8-2012). Por último, el presidente del PS, Osvaldo Andrade, expresó de modo burlesco que “la nueva Constitución va a ser para los tataranietos” (El Mercurio; 4-10-2014).

Dado este nuevo clima, la resurgente candidata triunfante, Michelle Bachelet (2014-2018), se postuló a presidente formando la alianza “Nueva Mayoría”, dónde también se incorporó el PC y en que se prometieron transformaciones profundas, incluyendo la generación de una nueva Constitución.

Esto generó nuevas expectativas que se vieron defraudadas, salvo en algunos cambios en el sistema educativo, área en la que se incorporaron expertos provenientes del movimiento estudiantil y que más tarde formarían el Frente Amplio. Pero el peor engaño fue respecto de una nueva Constitución en que se movilizaron a nivel nacional asambleas ciudadanas (“cabildos”) para discutirlas, pero terminando todo ello en un proyecto de nueva Constitución elaborado de forma elitista y, lo que fue peor, entregado por Bachelet, a fines de su gobierno, a los archivos, sin siquiera ser conocido por la sociedad chilena…

Como es sabido este nuevo fracaso hizo posible una nueva presidencia de Piñera (2018-2022), la cual por cierto no produjo ningún cambio, suscitando un gigantesco pero espontáneo movimiento de protesta social que generó un verdadero pánico, tanto en la derecha como en la “centroizquierda”. Con el fin de neutralizarlo ambas llegaron a un acuerdo, donde jugó un papel muy destacado el joven líder del Frente Amplio, Gabriel Boric.

Dicho acuerdo constituyó un nuevo engaño al pueblo chileno, ya que consistió en la realización de un plebiscito en que subrepticiamente la alternativa de la creación de una Asamblea Constituyente –que fue la que ganó lejos- ¡sólo podía generar una nueva Constitución en la medida que se aprobase con un quorum de dos tercios!

Y cómo en la elección posterior de la Asamblea se dio sorprendentemente un resultado desastroso tanto para la derecha como para la ex Concertación, ¡el Frente Amplio y el PC se sumaron a los anteriores en aprobar –en caso que se aprobase en el plebiscito posterior el nuevo texto- que el Senado existente –donde la derecha sola tenía poder de veto- continuase cuatro años más, conservando entonces aquella un poder crucial para bloquear toda legislación necesaria para implementar la nueva Constitución aprobada!

De todas formas, la derecha no quiso arriesgar nada y en conjunto con sectores de “centroizquierda” llevó a cabo una feroz campaña de desinformación y terror que condujo a que la mayoría rechazase dicha nueva Constitución.

Por otro lado, el gobierno de Boric (2022-2026) -liderado por el Frente Amplio y el PC y que luego del rechazo plebiscitario de la nueva Constitución (septiembre de 2022) le entregó los principales ministerios a la ex Concertación- también defraudó completamente a su electorado.

Sus promesas de sustitución del neoliberalismo quedaron en nada, y no sólo por no haber logrado mayoría parlamentaria. Así, en uso de sus facultades presidenciales contravino completamente sus promesas de campaña adhiriendo al TPP11 y al tratado solitario con la Unión Europea. Con ello acentuó la inserción subordinada de Chile a la globalización neoliberal. Asimismo, en uso de sus atribuciones, acordó regalarle a Ponce Lerou (yerno de Pinochet) la mitad del litio hasta 2060. Y lo mismo en cuanto a declarar -¡durante todo su período!- zona de emergencia en La Araucanía, en lugar de emprender negociaciones con el movimiento mapuche de........

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