Los ‘zri layons’
Tardes de mundial. De oír a pocos, que se repiten mucho. De escuchar a menos. Sólo a los elegidos. Venga un ejemplo. Delante de Quim Domènech nunca ahorro un elogio a Gaby Ruiz. Agradezco su tono y timbre discretos. Su apunte técnico sencillo. La ausencia de tecnicismos evitables en un medio que hace ley de su uso deliberado. Su talante: opinar, no pontificar. Su actitud de perito que sabe las cosas y no sobre las cosas. Su estilo afable, en suma, de persona que pretende comunicarnos humildemente lo que sabe, en vez de hacernos notar que lo sabe.
Domènech lo sube al ring del comentario con pesos pluma (de pavo real). Y claro, en la comparativa, que el bueno de Gaby seguro que no pretende pero que es un derecho inalienable de la audiencia, no le duran un asalto.
Vaya por delante, amigos del grasiento cocido forzoso, tan pendientes siempre de la contraprestación como del infundio, que en mi vida hablé con Gaby Ruiz. Ocurre, y este es el motivo de mi preocupación, que por mucha importancia que se le quiera discutir al fútbol, su narración y su comentario lo trascienden.
La crónica........
