Una España extraña y plomiza
No fue el mejor inicio de aproximación al Mundial, con una España experimental entre tantos debutantes y sin las ideas claras. Lo de menos, el resultado; lo más inquietante, si es que un partido de esta índole puede turbar en algo, las sensaciones. Si se añade el de Egipto de marzo, son ya dos partidos en los que la Selección no supera el triaje y conviene darle la vuelta a la situación antes de embarcarse definitivamente en la aventura mundialista. El trabajo defensivo de Irak, un equipo que sí dio la talla dentro del nivel que se le presupone, atrapó a España, sin grandes alegrías que llevarse a la boca más allá de la energía de Gavi y la verticalidad de Ferran. El orden de Bernal no estará en tierras americanas.
La Selección........
