Carta Pública al Encargado de Negocios y demás agentes invasores de Estados Unidos
A LOS INVASORES GRINGOS EN VENEZUELA:
Hoy, 5 de agosto de 2026, se conmemoran 197 años de la predicción que formuló El Libertador Simón Bolívar sobre el rol nefasto que vuestro país cumpliría en Nuestra América. Estaba Bolívar en Guayaquil esperando que la oligarquía peruana firmara el tratado de paz, después de haber invadido en forma traicionera y estúpida territorio de la original República de Colombia que el Libertador presidía. Los imbéciles José de la Mar y el cura Luna Pizarro se dejaron convencer del Cónsul estadounidense William Tudor que podían apoderarse de Guayaquil, Cuenca y hasta llegar a Quito, una vez que Simón Bolívar tuvo que salir urgentemente del Perú (septiembre de 1826) a contener el movimiento separatista que en Venezuela se engendró por parte de la oligarquía central, usando como estandarte el prestigio militar del General José Antonio Páez, seducido por el manoseo que hicieron de su propia ambición. Ese movimiento de traidores llamado La Cosiata, también contaba con la animada connivencia de los agentes del gobierno yanqui, tanto que se atrajeron al otrora Centauro de los Llanos, hasta hacerlo instrumento represor oligárquico y domado inmigrante en New York (sin ICE).
El Mariscal de Ayacucho, el invencible Antonio José de Sucre, se había encargado de los envalentonados títeres del agente yanqui William Tudor, en la Batalla del Portete de Tarqui el 27 de febrero de aquel año 1829 que presagiaba desenlaces funestos para la Patria Grande.
El Libertador Presidente de la Colombia que se desgajaba, estaba allí en Guayaquil cuidando las fronteras y la paz de la República, que se habían visto amenazadas por la impertinencia de una oligarquía peruana que, no habiendo sido capaz de independizar su país por mano propia, tuvo en cambio el atrevimiento de invadir sitios vecinos de la Colombia original y la naciente Bolivia.
Aquel 5 de agosto de 1829 Simón Bolívar ya era sobreviviente del atentado magnicida del 25 de septiembre de 1828 en Bogotá por la pandilla del traidor mayor Francisco de Paula Santander; hombre muy adicto al pitiyanquismo, muy monroísta, tanto que a los pocos meses del mensaje de Monroe que se convirtió en doctrina de la agresión contra la América mestiza, Santander declaraba que el mismo constituía un "consuelo para la humanidad", y que Colombia ganaría mucho acercándose a un vecino tan amigable y poderoso. Y sí, se ganó por ejemplo, el despojo del Istmo de Panamá. Pero fueron vuestros antepasados, los gringos de 1832, los que trajeron al cooptado Santander a la presidencia, no de Colombia, porque hasta el nombre se lo quitaron por el odio y el temor que les causaba el fantasma de Bolívar, prefirieron regresar a la nomenclatura colonial: la Nueva Granada.
Los agentes yanquis en Bogotá estuvieron metidos hasta los tuétanos de toda la conspiración transnacional montada en Washington contra el Proyecto Bolivariano. Primero Richar Anderson y luego el descarado injerencista William Henry Harrison, el que hubo de ser expulsado (declarado persona non grata) por inmiscuirse en los asuntos internos de la original República de Colombia presidida por el Genio de América, el Libertador Simón Bolívar. Interesante precedente diplomático que nadie quiere recordar, sólo algunos impertinentes bolivarianos que quedamos por ahí.
Este William Henry Harrison (que después llegó a presidente de EEUU), comunicaba el 7 de septiembre al Departamento de Estado: "El drama político de este país se apresura rápidamente a su desenlace". Parte clave del plan gringo fue corromper cuadros militares repartiendo dólares entre los más débiles moralmente. Saben ya que la traición será la sepulturera del odiado y temido Proyecto Bolivariano: "Pero su confianza será su ruina. Una mina ya cargada se halla preparada y estallará sobre ellos dentro de poco". Se referían a la infiltración del arribista José María Obando, la corrupción de Córdoba, y las revueltas que, desde Perú hasta Popayán, Cauca y Antioquia, se preparaban contra Bolívar.
¿Alguien que haya estudiado la gesta bolivariana duda hoy que las complicaciones desatadas desde 1826, casi en forma simultánea, en Bogotá con provocaciones e intrigas, en Venezuela con proyectos separatistas, en Perú con renovadas ínfulas virreinales, con alzamientos de realistas infiltrados como Obando, con Santander detrás de todas las traiciones, pudieron ser posibles por generación espontánea?
Está claro que una red de tentáculos bien extendidos, estuvieron coordinando desde la propia presidencia de los Estados Unidos vía Departamento de Estado, para frustrar el proyecto emancipatorio de Nuestra América encarnado en Simón Bolívar. Estados........
