Infiernos bananeros, paraísos fiscales
Las viejas mañas de la otrora transnacional United Fruits Company se perpetúan en su ADN empresarial. Su heredera, la bananera Chiquita, con sede en Suiza, escandaliza por sus prácticas abusivas en varios países de América Latina.
En particular, su lógica productiva en Guatemala, lo cual motivó una investigación-reportaje in situ que Public Eye (Mirada Ciudadana) publicó a mediados de abril. Una denuncia pública contra esa transnacional bananera, que vuelve a ocupar por enésima vez un incómodo lugar en el banquillo de los acusados por violaciones de derechos humanos y el medio ambiente. “En Guatemala”, concluye Public Eye, “reina un clima de miedo y desconfianza en todas las plantaciones” (https://stories.publiceye.ch/toxic-bananas/).
Ejemplos esclarecedores, conclusiones inapelables
En las plantaciones de los subcontratistas de Chiquita en el sur de Guatemala, las condiciones laborales riman con explotación y representan graves riesgos para la salud de los trabajadores agrícolas. Miles de obreras y recolectores de banano trabajan hasta doce horas diarias bajo un calor y una presión sofocantes y por salarios que a menudo están por debajo de los mínimos legales, de por sí irrisorios. Y habitualmente expuestos, sin protección alguna, a la fumigación aérea con pesticidas prohibidos en muchos otros lugares por su nocividad. Como el mancozeb, el más común, proscrito desde hace años en la Unión Europea y en la misma Suiza por sus efectos tóxicos muy graves sobre los seres humanos y la fauna. Quienes se atreven a criticar estas condiciones laborales abusivas o intentan organizarse en un sindicato corren el riesgo de ser despedidos y terminar en una lista negra que les impide encontrar otro trabajo. Mediante este conjunto de condiciones represivas y antisociales, argumenta el informe de Public Eye, Chiquita procura “alcanzar sus infernales objetivos de producción”. Con serias consecuencias para el bienestar físico y emocional de las y los trabajadores agrícolas, muchos de los cuales acuden a métodos perjudiciales. Por ejemplo, el uso y abuso de la bomba, una mezcla casera del opioide tramadol y la bebida energizante Raptor, y que suprime el apetito, reduce la fatiga y proporciona una falsa sensación de bienestar. En algunas plantaciones, los trabajadores consumen hasta siete porciones de este coctel explosivo por día tan solo para mantenerse en pie. Durante los últimos años, como constató a fines de 2024 la revista guatemalteca de investigación No Ficción, los casos de Enfermedad Renal Crónica (ERC) se han multiplicado por cinco, convirtiendo esta dolencia en la de crecimiento más rápido en ese país.
Si bien la explosión de ERC es un problema nacional, se expresa de forma especialmente aguda en la costa sur, donde ya es la segunda causa de mortalidad. Los expertos en medicina coinciden en que el trabajo en........
