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La náusea

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10.02.2026

La náusea

Píldoras para digerir al 3 de enero 2026

 

                          1.- Cuando pasan cosas como las que pasaron el 3 de enero de 2026, me motiva la idea de que cada quién eche su cuento, pues me invita a recordar los principios del Mecate Histórico que nos enseñara nuestra querida, y siempre recordada, Arlenys Espinal, de acuerdo a los cuales la historia se hace con lo que cada uno reconoce como su experiencia, trenzándola y torciéndola con las experiencias  de los demás, para que no nos metan gato por liebre como, cuando niños, nos hablaban en la escuela de “La Conjura de Gual y España”. ¿Quién decide, para que lo aprenda la infancia en la escuela, que lo de Gual y España era “conjura”, y lo del mantuanaje caraqueño el 19 de abril de 1810, fundando la Junta Restauradora de los Derechos del Rey Fernando VII, era “primera tentativa de Independencia”?  Ahí no había Mecate Histórico sino imposición del Poder.

A mí me llamaron por teléfono en la madrugada del 3 de enero 2026 para decirme que estaban bombardeando a Caracas. Me paré, salí a la puerta y sí. A mí no me lo contaron. Oí explosiones y, eso fue para mí lo más horrible, escuché el silbido de los aviones. No se escuchan las explosiones. Se oyen. Oír es un fenómeno físico. Escuchar es un fenómeno espiritual.  Pongo atención. El silbido de los aviones era para ponerle atención. Era hiriente, demorado, como si quisiera echarle a uno en la cara el aire de su invasión. Era un “Mira todo lo que te hago yo a ti sin que tú puedas hacer nada”.

No es que sea particularmente sensible, pero tengo al 3 de enero de 2026 entre pecho y espalda y no hallo cómo procesarlo. Lo confieso. Las que siguen son reflexiones, preguntas, imprecaciones, que me permitan compartir, y así drenar, este golpe de Alma, no de Estado, que nubla el entendimiento y la razón.

                     2 .- Cuando ese mismo día, horas más tarde, el gobierno estadounidense en las personas de su Presidente, su Secretario de Estado, su Secretario de Guerra y su Jefe del Estado Mayor Conjunto, dieron la rueda de prensa en la que, triunfantes, exhibieron al mundo lo que consideraban su hazaña, pudimos constatar que el de la madrugada era el aperitivo. El plato fuerte fue escuchar al presidente estadounidense decir que lo que pasó en Venezuela sería lo que le pasaría al país que no hiciera caso, y no se sometiera voluntariamente. Cínico, dijo que Venezuela le había robado su petróleo a Estados Unidos. Quedó claramente establecido el nuevo derecho y el nuevo orden mundial: lo que diga el gobierno de Estados Unidos, como diga el gobierno de Estados Unidos, cuando lo diga el gobierno de Estados Unidos.

No tengo claro a quién se lo dijo, si al gobierno o al pueblo venezolano, pero el presidente de los Estados Unidos dijo con sus palabras, que lamentablemente son casi éstas mías, que, si no nos la calábamos calladitos y en paz, nos lanzaría una segunda “oleada” que sería peor que la primera. Lo que hagamos de ahora en adelante es con esa pistola en la cabeza. Entiendo que no a todos les resulte tan humillante, pero imagino que a todos nos resultará incómodo ¿no?

                   3.- El lunes 5 de enero dudar ya no era traición. En el único canal más gobiernero que VTV (8), cual es ANTV (62), el canal de la Asamblea Nacional, se transmitían las declaraciones del sociólogo argentino Atilio Borón en las que, ante el nulo funcionamiento de radares y sistemas de alarma, aunado a la inexistente respuesta antiaérea a la agresión estadounidense, el intelectual, reconocido por su constante e incondicional apoyo a los gobiernos de Chávez y Maduro, descreía que todos se hubieran quedado dormidos. Es un detalle a tener en cuenta. La primera sospecha sobre los eventos del 3 de enero de 2026, en referencia a que solo una traición podía explicar lo ocurrido, la vi por ANTV. Quien primero llamó a sospechar, fue el aparato comunicacional del gobierno.

Ese mismo día lunes 5 de enero, tras la fulgurante resolución del TSJ ordenándole a la entonces vicepresidenta, Delcy Rodríguez, que asumiera la Presidencia Encargada, aclarando el TSJ que la sentencia era tan especial, como especial era la ausencia del presidente Maduro, se llevó a cabo la juramentación ante la Asamblea Nacional. Tomándole la mano al diputado Nicolás Maduro Guerra, como quien disipa todas las dudas posibles, la primera presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, juró ante el presidente del Poder Legislativo, su hermano el diputado Jorge Rodríguez, como presidenta encargada de Venezuela.

                    4.- Después empezaron a llegar los cuentos, o las historias subalternas, como las llamarían las ciencias sociales de hoy. Son demasiado peligrosas en estos tiempos de posverdad, pero tal parece que el Mecate Histórico se trenza y se tuerce con esas versiones de alguna gente que sí estaba de guardia, que sí se percató del ataque, que trató de dar la alarma, y que al fallar los medios convencionales resolvió la manera de llegar a la comandancia, la encontró vacía, y regresó a su puesto, oyendo las explosiones con una profunda tristeza.

                     5.- El 7 de enero era el primer miércoles tras el bombardeo sobre La Guaira, Higuerote, Charallave y Caracas y el secuestro de Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores. A pesar de que el ministro de Relaciones Interiores, Diosdado Cabello, conductor del programa “Con el mazo dando”, había anunciado, el pasado diciembre, el regreso de su programa para la segunda quincena de enero, mucha gente se preguntaba si, dadas las horrendas circunstancias que atravesábamos, habría una emisión especial del mismo. Hasta ese momento no había parte definitivo de víctimas, ni reporte de daños.

Fue interesante reflexionar sobre lo que son las nuevas instituciones en Venezuela. “Con el mazo dando” es una institución. No es momento de calificarla, si buena, si mala, no. Gústele o no, a quien le guste o a quien le deje de gustar, y aclaro que a mí no me gusta, que lo he denunciado muchas veces como una manifestación aborrecible del peculado de uso, el programa es una institución a tal punto, que la no salida del mismo era desestabilizante. Al ministro Cabello le habíamos visto en dos declaraciones, casco calado, chaleco antibalas y pistola al cinto, patrullando la Región Capital, haciendo llamados a la población para mantenerse en calma, pero el ministro Cabello, no había hablado. No había fijado posición sobre los hechos ocurridos desde la madrugada del 3 de enero en adelante. Después de las 8pm de esa noche, llenaban el espacio de “Con el mazo dando” los comentarios sobre la situación que hacían Miguel Ángel Pérez Pirela, William Castillo y una periodista cuyo nombre se me escapa de la memoria en este momento. Cuando me despertaron el ministro Cabello había empezado a hablar.

Sirva el presente texto para decir que le reconozco el valor. Cualquiera no sale en esas circunstancias.

De luto cerrado, ataviado con un chaquetón que evidenciaba el frío que sentía, del escenario habitual del programa solo estaba, colocado largo a largo sobre la pequeña mesa que oficiaba de altar, el icónico garrote nudoso que lo simboliza. Tenía en la voz tres días de intenso sufrimiento y no hacía el menor esfuerzo por ocultarlo. Lo que resultaba más inusual era verlo sin línea política. Hacía doloridos comentarios sobre las víctimas y, en lo fundamental, resolvió el programa con moralizantes videos de Chávez, pero en una de esas, se le escapó decirnos que no habían imaginado la desproporción de fuerzas.

¿Cómo, ministro Cabello? ¿Tuvieron que morir los que murieron, y como murieron, para que tuvieran idea de la desproporción entre el poderío bélico de Estados Unidos y el de Venezuela? El ministro Cabello no tiene la más remota idea de lo hiriente que me resultó su confesión. Era como si el bombardeo no terminara nunca, aunque las bombas fueran otras. No sabían, no creían, no suponían, no imaginaban. ¡Vaya comandancia!

Me enorgullezco en formar parte del conjunto de voces que protestamos contra la militarización del enfrentamiento a la injerencia estadounidense, cuando solo era el despliegue militar en el Caribe, porque eso era dar la lucha en el terreno de su fortaleza y en el de nuestra debilidad. ¡Qué lamentable ha sido tener razón!

                    6.- Desde esa fecha hasta el presente han transcurrido una veintena larga de días en los que ha pasado de todo. ¿Ha pasado? ¿O son una secuencia de fakes, de bulos, de trinos, de medias verdades? La periodista Yesenia Balza nos regaló una joya que colgó en la red X y que yo difundo: “En tiempos de posverdad, primero se decide el titular, después se busca la información.” Así que estamos en tiempos de “al parecer…” Sobre esos presuntos acontecimientos haremos nuestras consideraciones, pero lo más difícil fue confrontar esa realidad que no es ni los medios de comunicación, ni las redes sociales: la archifamosa calle.

Entre el sábado 3 de enero y el domingo 18 de enero, en quince días, el dólar paralelo bajó de 900 a 400 bs por dólar. ¿Quién iba a llorar por eso?  Ese domingo antes mencionado, me estaba comiendo una empanada en el barrio, en un garaje en el que la señora que las hace pone su mesita, con sus salsas, sus vinagretas, de lo más agradable. Un señor comía a mi lado y otro, con su empanada en la mesa, hablaba por........

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