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Porque EEUU no invade a EEUU

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22.01.2026

La historia de la política exterior estadounidense está marcada por una contradicción fundamental: la distancia entre los principios que justifican la intervención en otros países y las realidades que existen dentro de sus propias fronteras.

Durante décadas, Washington ha liderado campañas internacionales en nombre de la democracia, los derechos humanos y el Estado de derecho. Ha impuesto sanciones, financiado movimientos de oposición y en ocasiones iniciado guerras bajo estas banderas. Pero cuando aplicamos estos mismos criterios al contexto doméstico estadounidense, surgen paralelos inquietantes.

Estados Unidos mantiene la población carcelaria más grande del planeta, superando incluso a países autoritarios en números absolutos y proporción per cápita. El sistema penal afecta de manera desproporcionada a comunidades afroamericanas y latinas, creando patrones de encarcelamiento que en otros contextos serían catalogados como persecución étnica sistemática.

Las protestas sociales han sido respondidas repetidamente con equipamiento militar, gases lacrimógenos y detenciones masivas. La vigilancia gubernamental de activistas políticos es extensiva. La criminalización de ciertas formas de protesta se ha normalizado. Estos fenómenos, cuando ocurren en Moscú, Hong Kong o Teherán, son denunciados como represión autoritaria. Cuando suceden en Ferguson, Portland o Nueva York, se presentan como "mantenimiento del orden".

La concentración de riqueza en Estados Unidos ha alcanzado niveles no vistos desde la Época Dorada. El sistema de justicia opera de manera radicalmente diferente para quienes pueden pagar abogados privados versus quienes dependen de defensores públicos sobrecargados. El acceso a la salud, educación de calidad y vivienda........

© Aporrea