Estados Unidos nos debe ya mucho dinero y hay que cobrar
Desde que el 3 de enero de este año Estados Unidos nos bombardeó sorpresivamente, destruyendo algunos puestos militares se inició una inclusión en la agenda de los Estados Unidos como un socio confiable. Nada de eso estaba en la mente, en la conducta ni en los mensajes que durante décadas Venezuela ha estado sosteniendo con la revolución bolivariana. Todo lo contrario, el mensaje siempre ha sido Cese al intervencionismo.
Bajo la sombra de la amenaza, se dio un cambio en la transacción y los ingresos pues si antes del bombardeo, no teníamos suficientes ingresos, porque el petróleo vendido era retenido en alta mar ahora es contenido en los puertos venezolanos, pues los barcos salen cargados de petróleo, más de 750.000 barriles diarios de petróleo, que en el mercado valen más de 45 millones de dólares diarios, pero de los que Venezuela no recibe ni un centavo. Nos los deben.
Este es un hecho nuevo en nuestra historia y creo que en el mundo, pues se cambia la direccionalidad de la deuda, Estados Unidos debiéndole a Venezuela, por lo que aun la derecha más extrema puede encontrar un camino de unidad sumándose al pago y rescate de esta creciente deuda y establecer mecanismos comerciales futuros para el petróleo.
Sin embargo, mientras cae la locha, es necesario actuar para cobrar todo el dinero que Estados Unidos debe, porque si bien ellos inventan subterfugios para no cancelar, más difícil será recibirlos si no hacemos las diligencias del cobro. Con toda la diplomacia del caso hay que pararse y decirle al próximo visitante, que necesitamos ese pago inmediatamente, que el país no puede recuperarse en esas condiciones, que ya el plazo para cancelarlo se ha cerrado y que un país que lucha, como Venezuela no puede financiar con sus escasos recursos de hoy a los Estados Unidos. Bien recibido pero saque la chequera.
Hay que cobrar a ver si pagan, difícil hoy día, porque con ese dinero pagan a sus tropas en el Medio Oriente. No podemos.
Es que el cobro de lo que nos adeuda o nos debe Estados Unidos, aunque ellos digan que no nos deben nada, es un nuevo punto sensible porque toca la capacidad de funcionar del Estado venezolano. Porque al no cancelarnos directamente el dinero por nuestro petróleo, y siendo imposible recurrir al sistema internacional pues han bloqueado nuestras cuentas y representantes que pueden recibir el dinero, el llamémosle así, el deudor, eeuu, utiliza esta situación pseudo legal, pues fue creada por ellos como excusa para la retención indefinida.
Para no vernos tan indefensos y sometidos, podemos intentar algo como, con la misma diplomacia, crear una presión para descongelar las cuentas y sus representantes. Es necesario abrir ese frente también diplomático, no en tribunales, oportuno y hacerlo público y notorio, para demostrar también a la población que la diplomacia si puede servir como un camino para lograr nuestros objetivos nacionales. Claro si pagan sería un gesto de buena voluntad de parte de ellos.
Sería otro tipo de diplomacia para evitar por la vía pacífica el vasallaje hacia los países pequeños, ampliando igualmente la idea de la “prudencia estratégica” con instrumentos políticos complementarios.
La diplomacia es la continuación de la lucha bolivariana por otros métodos. Básicamente el método de la Mesa de Dialogo. Pero hay que cobrar esos reales. La prudencia aun en el más prudente tiene sus límites y es necesario o mostrar la presión o la capacidad no usada de presionar. De no hacerlo perderemos en 1 año de prudencia más que en 10 de bombardeos.
Es necesario hacer entender que no están ante un país sometido más, indicándole que ante la ausencia de pagos, y de la gran “amistad con presión hasta el final” que nos profesan, que es necesario incluir en el cobro de la deuda, negada por ellos, alguna variante de "Lucro Cesante" como los beneficios que se dejaron de percibir por el no pago oportuno y “Daño Social” por qué estamos perdiendo bienestar y salud que está sufriendo la población de Venezuela, pues Estados Unidos no paga su deuda con el país. A pesar de estas consecuencias tan graves para nosotros a ellos no les importa y ordenan a sus seguidores nacionales activar campañas para el incremento del sueldo de los trabajadores. Nosotros los llamamos a la unidad para cobrar.
Y plantear en todos los foros en los que aun permanecemos esta deuda y su cobro. Venezuela debe cobrar no solo el barril, sino el interés y el daño social causado por la retención.
A estas alturas nadie puede señalar a Venezuela como víctima de la precipitación, pero actuar solo con prudencia y sin presión, puede no ser la vía adecuada para sobrevivir soberanamente en un mundo dominado por la fuerza y el escarnio. Desde la base hay mucho que decir libremente sobre todo esto, por esa base que es coherente con sus líderes.
