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En Venezuela el progreso social permanente y para todos depende de la industrialización. No hay otra vía

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09.03.2026

Venezuela siempre ha soñado por alcanzar altos niveles de desarrollo y de bienestar económico, impulsada por las ideas bolivarianas que siempre considero que la libertad y el progreso económico iban juntos.  En este impulso a la economía es el desarrollo industrial quien constituye el motor fundamental para lograr la transformación estructural de cualquier nación, actuando como el eje sobre el cual se construye la estructura de empleos, el crecimiento y la estabilidad económica y el bienestar social a largo plazo.

Desde el punto de vista histórico no existe país que haya logrado alcanzar niveles elevados de ingresos y calidad de vida sin haber pasado por un proceso de industrialización sólido o sin mantener una base productiva eficiente, basado en sus propios esfuerzos y en la creación de productos que la sociedad requiere para su actividad y movimiento. Esto se debe a que la industrialización es el principio de la modernidad en la cual vivimos, y la cual no queremos abandonar sino más bien transformar para que la productividad impacte directamente en el bienestar social de todas las personas. Actualmente su porvenir lo vemos ligado a la digitalización y el desarrollo de la democracia y la participación como sostén politico social de su impulso de desarrollo. 

La industrialización es el fenómeno económico y social rompedor de la producción de subsistencia que se traen de modos de producción anteriores y que se caracterizan por un gran esfuerzo con poca producción. Con la industrialización se sustituye el esfuerzo físico por maquinarias cada vez más modernas, eficiencia y un enriquecimiento constante de los productores y el alza consiguiente de su nivel de vida. La incorporación de maquinarias, estandarizar procesos productivos, incorporar nuevas tecnologías se van abandonando, arrinconando, métodos lentos y limitados, permitiendo la fabricación masiva de bienes. Esta transición hacia la automatización optimiza recursos y tiempo, profesionalizando el trabajo y liberando a la sociedad de limitaciones productivas tradicionales.

La industrialización no es solo un fenómeno económico sino múltiple, social y politico pues democratiza el consumo que antes era un derecho exclusivo de los privilegiados, acercándonos aun a aquellos bienes que parecían inaccesibles como los automóviles o los viajes transatlánticos. Esto lo logra la industrialización mediante la economía de escala, al producir masivamente, los costos de los productos caen drásticamente. Así la reducción de precios permite que productos antes considerados lujos sean asequibles para las clases populares. Estamos ante una de las bases económicas que hacen posible pensar en una sociedad socialista, pues sin industrialización general de la sociedad, esto es solo un sueño. 

La industrialización tiene además la relevancia de generar un efecto multiplicador de la riqueza pues a diferencia de la extracción de materias primas, la industria al añadir valor a los recursos busca la simplificación de los procesos lo que facilita la generalización social de la industrialización, y favoreciendo lo que se llama creación de la cadena de suministros y de proveedores en las diversas etapas del proceso productivo, contribuyendo a la transformación social de grandes sectores geográficos y regionales de la sociedad,  transformándolos en bienes complejos que demandan conocimiento, tecnología y una cadena de suministros diversa.

La importancia de la industria radica en su capacidad para crear un efecto multiplicador en la economía. A diferencia de las economías basadas únicamente en la extracción de recursos naturales, la industrialización añade valor, permitiendo que el conocimiento, la ciencia y la tecnología se conviertan también en bienes, normalizados, estandarizados, manufacturados. Esto fortalece a los países, ya que se incrementa la exportación de productos terminados en lugar de materias primas crudas, generando divisas y estabilidad económica a largo plazo. También crea o desarrolla otros sectores, como el de servicios, logística y transporte, creando un ecosistema productivo robusto. 

La industrialización provee la infraestructura técnica y económica necesaria para sostener las instituciones del socialismo como queremos hacer cuando nos planteamos las comunas modernas, pues sin una base industrial que genere excedentes y especialización, es imposible financiar sistemas educativos universales, marcos jurídicos complejos o derechos ciudadanos que esta iniciativa conlleva. Así que, la industria no solo fábrica cosas, sino que moldea la superestructura, leyes de propiedad intelectual o ideologías de progreso, transformando una sociedad semi tradicional en una moderna y organizada.

Históricamente, los países más industrializados, monarquías, feudales y fanáticos religiosos, nos hicieron renegar de las políticas que habíamos diseñados para llegar a la industrialización y que resultaban efectivas, inventando etapas intransitables, como sucedió con la política de Sustitución de Importaciones, por lo que llego el momento de liberarnos de malas influencias y retomar nuestro camino que nos lleve a la industrialización, la modernidad, la soberanía, el socialismo con pan y paz para todos y todas.

Debemos entender que la industrialización no es un fin en sí mismo, sino el medio indispensable para alcanzar el socialismo.


© Aporrea