El ataque nuclear a Irán y el camino hacia el futuro de la humanidad
¿Qué no es posible hoy? Después de la Segunda Guerra Mundial, dos hechos quedaron, titularmente, vedados para la malsanía humana: el nazismo y el ataque a poblaciones de Homo sapiens con armas nucleares. Aparentemente…
Al precio de 80 millones de vidas, la humanidad revivió rápidamente una experiencia lo más cercana a la era de piedra. Y luego, con escandalosa reconvención, se reorganizó y dio lugar a un nuevo período de convivencia, centrado moralmente en un ente arbitral como la ONU.
La catástrofe parecía haber pintado a un hombre nuevo, con base en el escarmiento recién sufrido. Y, de entrada, no parecía factible que repitiera episodios que pudieran desbordar las bajas pasiones.
En lo sucesivo, la Alemania nazi fue amarrada, cual perro rabioso, con tratados de sumisión y supervisión; y el hongo nuclear fue satanizado con escandalosa gravedad sobre el paisaje deshumanizado y monstruoso de Hiroshima y Nagasaki. ¿Quién podía atreverse a qué de nuevo?
Todavía hay quienes cazan nazis debajo de la corteza de la tierra, invocando aquel severo discurso sancionatorio de la nueva era. Aún regañan los libros de historia por la pesadilla nuclear. Pero es tiempo pasado. El cariz de lo poco probable fue perdiendo aristas a lo largo de las décadas, al grado de que hoy no es retórica repetir la pregunta del principio: ¿qué no es posible? Véase.
Lo primero que envejeció fue la ONU. Funcionó en el pasmo inicial de la novedad, pero luego empezó a dejar dudas sobre su capacidad........
