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Lo que ocurrió el 3 de enero no fue cualquier cosa

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06.02.2026

A los Camaradas Nicolás Maduro y Cilia Flores. Secuestrados por el gobierno supremacista de Donald Trump.

El Comandante Hugo Chávez nos enseñó como convertir aparentes derrotas, en una gran victoria popular a largo plazo.

Diosdado Cabello.

Cuartel de la Montaña, 4 de febrero de 2026.

Los escabrosos caminos de la revolución…

Esta nota no la escribo desde una postura fatalista, mucho menos apocalíptica lo que, probablemente, algunos lectores pensarán por el título de la misma. Desde que tuve por vez primera la oportunidad de leer a Vladimir Ilich Uliánov -Lenin-, y eso ocurrió hace sesenta años, aprendí que no había que temer a las adversidades. Dos de sus obras se metieron con mucha profundidad en mi memoria: Un paso adelante dos pasos atrás y La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo. Obras que tienen -en mi parecer- una gran pertinencia para pensar como salimos de la difícil y complicada situación que nos ha dejado la criminal invasión imperialista del 3 de enero pasado. Secuestraron a Nicolás Maduro, Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, y con él se llevaron a la Primera Dama (Primera Combatiente) Diputada Cilia Flores, lo cual constituye un hecho inédito en la política mundial. Nos dejaron sin el líder que venía enrumbando la Revolución Bolivariana por los esperanzadores postulados teóricos y programáticos, legados por nuestro Comandante Eterno Hugo Chávez. Pero, la Revolución Bolivariana ha demostrado, una vez más, ser un proyecto colectivo y, la Camarada Delcy Rodríguez ha asumido, con la mayor entereza y dignidad, la conducción del proceso en tan difícil coyuntura.

De Un paso adelante, dos pasos atrás, obra en la que Lenin analiza la crisis interna del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), con miras a la realización de su II Congreso en el año 1904, extraje como enseñanza que la transformación de una formación social es una lucha larga, tenaz y apasionada. Que en ella habrán de surgir problemas tanto internos como externos los cuales, como es de esperar, determinarán los avances y retrocesos de dicho proceso. Hechos que, como lo sugiere Lenin en El imperialismo fase superior del capitalismo, por su origen y fuerza hay que tener en cuenta.

De la lectura de La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo, me sigue acompañando su afirmación de que: "Aceptar el combate a sabiendas de que ofrece ventaja al enemigo y no a nosotros, es un crimen, y no sirven para nada los políticos de la clase revolucionaria que no saben «maniobrar», que no saben proceder «por acuerdos y compromisos» con el fin de evitar un combate que es desfavorable de antemano".

A lo largo de la militancia política nos ha acompañado la creencia de que, el arte de la política consiste en pensar lo político desde la realidad que vivimos. Tarea nada fácil para quien se proponga ser un pensador original. Originalidad que no nace como un propósito cientificista ni mecánico, sino que, es más bien el resultado de la cabal comprensión, el riguroso conocimiento, de los problemas existentes en la sociedad venezolana.

Y, no tengo la menor duda, la Revolución Bolivariana en estos largos veintiséis años viene transitando "escabrosos caminos". Durante este largo trecho, se ha pensado y repensado a partir de una formulación política cuya base epistemológica ha tenido como punto de partida los cambios, mutaciones y transformaciones que se han producido en nuestro país. Proceso reflexivo que no siempre ha estado exento de anacronismos conceptuales, que -tal vez- fueron útiles para su definición en el pasado, pero que, en el presente, no tienen ninguna pertinencia. Y, esta es una tarea mayor. Porque tenemos que partir del hecho de saber, ¿a qué llamamos realidad? Edgar Morin, en su polémica con los prospectivistas dice que estos han "edificado un futuro imaginario a partir de un presente abstracto"; por lo que, "hace falta, para concebir el devenir histórico, sustituir la concepción simplista reinante por una concepción compleja. La concepción simplista cree que pasado y presente son conocidos, que los factores de evolución son conocidos, que la causalidad es lineal, y, por ello, que el futuro es previsible".

Más allá de la retórica tradicional…

El puntofijismo es cosa del pasado. Por ello, al analizar la realidad de la Venezuela de hoy, nos encontramos que esta es muy diferente a la Venezuela del pasado. Encontramos que la idea de progreso y desarrollo que guiaron al puntofijismo ya no explican lo que queremos ser; por lo que, la realidad construida a través del pensamiento tecno-burocrático, no tiene ninguna utilidad para nuestro objetivo. Por tanto, la experiencia analítica que extraemos de esa realidad, para el proceso de construcción del nuevo Proyecto Nacional establecido en la Constitución Bolivariana de 1999, no nos es útil, simple y llanamente, porque son dos proyectos radicalmente distintos.

Algunos dirigentes de ciertos grupos políticos e intelectuales nacionales, se abrogan la condición de ser la conciencia crítica del pensamiento venezolano. Se autodenominan marxistas-leninistas, aunque algunas veces predican un marxismo sin Marx y un leninismo sin Lenin. En su discurso hacen cuestionamientos más delirantes contra la Revolución Bolivariana que contra la derecha golpista y apátrida. Por su lejanía de la realidad nacional, no han podido construir una fuerza política y social alternativa. No han logrado ir más allá de la retórica tradicional. Andan con un retrovisor en la mano añorando un pasado mítico que no volverá. Es por ello que el reto que tenemos por delante no es menor; por lo que, construir una nueva visión que tenga como norte, más allá de lo coyuntural, la edificación de una nueva realidad nacional, una nueva "modernidad", requiere tener presente otros elementos que le den pertinencia y la hagan viable.

Sugerimos hacer del pensamiento crítico una cultura, que tenga al pueblo como el sujeto fundamental de la acción política, que invente una nueva manera de comunicarse, diseñar una nueva gramática, que le permita establecer una relación simbiótica con él. Creemos, asimismo, que este sector político debe hacerse de un nuevo discurso, que vaya más allá de toda visión reduccionista y determinista del proceso de transformación revolucionaria; que supere toda visión excluyente, coloque el nosotros antes que él yo y el ellos; que entienda que la inclusión es el pilar fundamental para la construcción de la democracia participativa y protagónica, solo así podremos construir una hegemonía revolucionaria. Debemos, por tanto, otorgarle al poder popular un lugar político fundamental para hacer realidad la edificación del nuevo Proyecto Nacional, entender que no basta con dirigir el gobierno. Por tanto, no debe haber lugar para la duda de que el fraguado del Socialismo Bolivariano del Siglo XXI, es el establecimiento de un nuevo modelo de sociedad.

Escribimos una historia que trasciende la pasadología…

Pues bien, una nueva historia se ha venido escribiendo; y, quienes la escriben son conductores de un proceso que tiene como objetivo superior la construcción de una sociedad post-capitalista y antineoliberal. El buho de Minerva ha iniciado su vuelo. Se está dejando de pintar grises sobre grises. Vientos de esperanza surcan el cielo. El redimensionamiento de la Revolución Bolivariana, propuesto por el Presidente Nicolás Maduro en la Ley Orgánica del Plan de la Patria para la Siete Grandes Transformaciones 2025-2031, siguiendo los postulados legados de nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez, es la hoja de ruta que nos llevará a la construcción del Socialismo Bolivariano del Siglo XXI.

Maduro los volvió locos…, bajo este título publicamos el 14 de diciembre de 2022, en el portal Aporrea, un artículo referido a estos cambios que para el redimensionamiento de la Revolución Bolivariana venía haciendo el Presidente Nicolás Maduro. Recordamos en él que después del Mayo Francés (1968), Jean Paul Sartre, ante una interrogante sobre su conducta política, dijo: "He cambiado dentro de una permanencia". El escritor galo, máximo exponente del existencialismo, confesaba la dialéctica de su vida y de su pensamiento. Sartre fue sometido, entonces, al más oprobioso cuestionamiento por quienes se creyeron seres impolutos, poseedores de la "verdad revolucionaria".

El Presidente Nicolás Maduro, desde el mismo momento en que el Comandante Supremo Hugo Chávez, el 8 de diciembre de 2012, ante su enfermedad, le dijo al pueblo venezolano: "… mi opinión firme, plena como luna llena, irrevocable absoluta, total, es que en ese escenario que obligaría a convocar a elecciones presidenciales ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente", ha sido sometido a una inclemente campaña de desmeritamiento que, en algunos casos, ha estado signada por el odio. Campaña que, desde entonces, ha sido arreciada por sectores de una cierta "izquierda" que se cree impoluta, poseedora de la verdad. Campaña que fue alcanzado una mayor dimensión a raíz de la aprobación, por la Asamblea Nacional, de la Ley Antibloqueo (octubre del 2020) y la Ley Orgánica de Zonas Económicas Especiales (abril del 2021). A partir de entonces, se le acusa de neoliberal.

Convencidos estamos que cuando se hace una crítica a una persona, a una forma de actuar o a una organización debemos cuidarnos de no hacer de esta un juicio final, a partir del cual los criticados son condenados para siempre. Condena que, la mayor de las veces, está precedida de juicios de valor, antes que de evaluaciones éticas. Debemos cuidarnos de hacer juicios de este tipo, sobre todo, cuando pretendemos hacer consideraciones sobre la manera de producción económica en una determinada formación social. Ya que, para hacer una crítica verdadera, una crítica radical, de raíz, ética, es necesario tener conocimiento, claridad, de lo que entendemos por crítica y lo que queremos criticar.

Es por ello que, cuando se afirma: Maduro es neoliberal, se hace desde una posición subjetiva, carente de una perspectiva verdaderamente crítica. La misma no está dotada de una reflexión teórica profunda que le dé sustentación; se utiliza el adjetivo como un concepto a partir del cual se pretende definir una conducta política que, por su propia complejidad, convierte ese tipo de crítica en una valoración acrítica. Se cree ser un cuestionador profundo, cuando en realidad esa crítica termina siendo una falsa acusación, una consigna. Se teme a una nueva forma de pensar, a ver con ojos distintos y escuchar con oídos nuevos. Hay quienes no logran entender que, como decía Don Miguel de Unamuno: "No hay tiranía en el mundo más odiosa que la de las ideas. Las ideas traen ideofobia, y la consecuencia es que las personas comienzan a perseguir a sus vecinos en nombre de las ideas…".

Acusar al Presidente Nicolás Maduro de neoliberal es, por decir lo menos, una irresponsabilidad. Para que lo sea tendría que haber abdicado de la justicia social como postulado ético, cosa que no ha hecho; tendría que haber propuesto la sustitución del Estado para imponer el mercado autorregulado, lo cual tampoco ha propuesto a los venezolanos. Se le acusó de neoliberal por qué a través de la Ley Antibloqueo y la Ley de Zonas Económicas Especiales se establece la participación del capital privado en el redimensionamiento de nuestro aparato productivo. Revísese lo establecido en el art. 299 de la Constitución Bolivariana. En el mismo se dice que "…el Estado conjuntamente con la iniciativa privada promoverá el desarrollo armónico de la economía nacional con el fin de generar fuentes de trabajo, alto valor agregado nacional, elevar el nivel de vida de la población y fortalecer la soberanía económica del país…". Hágase una lectura objetiva de los artículos que conforman el TÍTULO VI, DEL SISTEMA SOCIOECONÓMICO, CAPÍTULO I, Del Régimen Socioeconómico y de la Función del Estado en la Economía, de la Constitución Bolivariana y se constatará la falacia en que se incurrió al realizar tan soez acusación.

Ahora bien, uno tiene todo el derecho a preguntarse el porqué de esta conducta en contra del Presidente Nicolás Maduro. A mí se me hace que estamos en presencia de la conducta de ciertos sectores de "izquierda" que, a la hora de analizar y evaluar la forma de actuar de algún otro sector de ella. recurre a viejos estereotipos, para establecer sus verdades. Frente a esta conducta fatalista de la política, nosotros decimos que: Ante el desencanto hay que construir una nueva verdad.

Recordemos, asimismo, que, en mayo del año 2022, cuando el presidente Nicolás Maduro anunció las medidas económicas para enfrentar, desde una nueva perspectiva, la crisis generada por las medidas coercitivas unilaterales, el bloqueo económico y la desestabilización política; así como, por el desacierto en la implementación de algunas políticas públicas, de nuevo los "Cañones de Navarone", con toda su furia, dejaron caer sus asesinas balas contra el primer mandatario nacional.

Que se anunciara la apertura a la inversión privada en empresas del Estado; que el Presidente dijera que esa era la vía para alcanzar la "nueva prosperidad económica"; afirmara que, con estas medidas se estaban "echando las bases de una nueva economía del siglo XXI venezolano, diversificada, de alto componente tecnológico y de crecimiento sostenido, sostenible y generadora de bienes, servicios y riquezas, …", fue para algunos críticos algo extremo. Maduro se entregó al neoliberalismo; Maduro traicionó a Chávez, fueron dos de las acusaciones con que se condenó la rectificación económica, el redimensionamiento de la Revolución Bolivariana. Diversos analistas, por lo menos los más "sesudos" de cierta "izquierda venezolana", recurrieron a sus archivos en la búsqueda de datos que les permitieran dar explicación a lo que acababan de escuchar. Otros, quizás los más, se escudan en la acusación vacía y superficial; recurrieron al adjetivo descalificador que les permitiera aparecer como los más "fieles", "los........

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