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El FMI y los países pobres: ¿salvador o perpetrador de la deuda eterna? El caso de Venezuela

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21.04.2026

Desde su creación en Bretton Woods (1944), el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha tenido un mandato dual: estabilizar el sistema financiero global y auxiliar a países con problemas de balanza de pagos. Sin embargo, para una parte significativa de la crítica económica —desde estructuralistas latinoamericanos como Oswaldo Sunkel hasta premios Nobel como Joseph Stiglitz— el FMI se ha convertido en un prestamista que aplica terapias de choque que profundizan la pobreza, generan dependencia y someten a las naciones más débiles a una servidumbre financiera perpetua.

Este artículo analiza las trabas y trampas financieras que condicionan a los países pobres, el rol específico del FMI en Venezuela durante la Cuarta República, las razones del rompimiento con Chávez, las presiones de Washington, y finalmente propone estrategias para una relación soberana con el Fondo.

Las trampas estructurales del FMI hacia los países pobres

Condicionalidad procíclica: La principal "trampa" no está en la letra pequeña, sino en la filosofía macroeconómica que impone el FMI. Los programas de ajuste estructural (PAE) exigen: Reducción del gasto público (especialmente en salud, educación y subsidios); Apertura de cuentas de capital y liberalización financiera; Flexibilización laboral y eliminación de controles de precios; y, Privatización de empresas estatales.

En teoría, esto restaura la confianza de los inversores. En la práctica, para un país pobre, recortar el gasto social en medio de una recesión es como sangrar a un paciente anémico. El FMI exige superávit primario (que el gobierno gaste menos de lo que recauda, sin contar intereses) justo cuando la economía más necesita estímulo. Esto crea un círculo vicioso: ajuste, caída del PIB, menor recaudación, más deuda y nuevo ajuste.

Tasas de interés punitivas y sobretasas: Aunque el FMI presta a tasas preferenciales para países de bajo ingreso (actualmente el Servicio para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza tiene tasas cercanas a 0%), los programas de asistencia financiera a países de ingreso medio bajo (como Venezuela en los 90) incluyen recargos (surcharges). Por ejemplo, entre 2016 y 2022, países como Ucrania, Pakistán y Argentina pagaron sobretasas de hasta 200 puntos básicos adicionales sobre la tasa básica. Esto convierte un préstamo de emergencia en una losa de intereses compuestos.

Cláusulas de "prioridad absoluta" (seniority): El FMI exige que el país deudor le pague a él antes que a cualquier otro acreedor, incluso antes que a los proveedores de alimentos o medicinas. Esto es legal por el artículo VIII de su convenio constitutivo, pero éticamente cuestionable: durante la crisis griega (2010-2015), el FMI siguió cobrando mientras Grecia recortaba pensiones un 40%.

Endeudamiento perpetuo por refinanciación forzada: Cuando un país no puede pagar, el FMI no condona la deuda, sino que la refinancia con nuevos préstamos sujetos a nuevas condicionalidades más duras. Así, países como Honduras, Nicaragua y Zambia han pasado más de 20 años en programas consecutivos del FMI, pagando intereses que superan con creces el principal original.

Consecuencia: El FMI no resuelve la crisis, la cronifica. La dependencia se vuelve estructural porque el país pierde soberanía para diseñar su política económica.

El FMI en Venezuela durante la Cuarta República (1958-1998)

Primer contacto: 1989, el "Gran Viraje" y el Caracazo

Venezuela llegó a los años 80 con una deuda externa gigantesca (35.000 millones de dólares en 1988) y reservas internacionales agotadas. El presidente Carlos Andrés Pérez........

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