Desbordar los límites de la democracia capitalista
El mundo capitalista "limita" en un cercado conceptual y lingüístico el ámbito del debate democrático, dice, “fuera de la sanidad mental de Trump, la honradez de Evo Morales, el terrorismo iranía, de si putin es o no un dictador y maduro un narcotraficante, o de las diferencias entre Delcy y Maria Corina Machado, el problema de la corrupción,...no hay más nada que discutir”. Entre esos extremos de simpatías se pierde el verdadero debate: la “lucha de clases”, la lucha entre los intereses de clase. La lucha de clases como catalizador de la historia, y sobre todo de la historia del capitalismo, no entra en este debate democrático que el capitalismo mismo creó. Tampoco se discute sobre la propiedad social, la justicia social frente a la inmoralidad de las fortunas y el derroche de los más ricos del mundo.
Su democracia, esta democracia “limitada”, chucuta, mocha, se ha impuesto como La Democracia por excelencia, por “antonomasia”, la única posible, y en esa trampa caen muchos líderes de izquierda, analistas, académicos y teóricos de la política, al poner “la democracia” por encima de la revolución........
