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Chávez y la traición al proyecto socialista

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07.03.2026

Pero vuelve la esperanza socialista, ahora que los bandos ideológicos están mucho más definidos, ahora que el gobierno madurista de los Rodriguez se ha quitado la máscara.

Del desengaño nacen las convicciones, la furia y la fuerza revolucionarias.

Digamos que hay una estrategia en este "sorpresivo" cambio profundo hacia la derecha: convertir a Venezuela en una potencia económica dentro de un mundo dominado por potencias capitalistas. Siguiendo la lógica de la competencia (capitalista), la Venezuela "potencia capitalista" es solo un deseo, cuando mucho llegará Venezuela a ser una colonia del imperio norteamericano. Las grandes potencias están contadas; unas engordan, otras desaparecerán. Pero, ¿que Venezuela alcance un desarrollo tecnológico como para competir con la potencia que la explota?, es imposible. Esa excusa no vale el haber traicionado la revolución social socialista. Las razones de fondo para este sorpresivo cambio hacia la derecha tienen que ver con una forma simple y cómoda, es decir, "pragmática", para conservar privilegios personales desde el gobierno.

Hay que enfatizar, hay que insistir en que la traición del gobierno de Maduro y el madurismo fue a Chávez y al proyecto socialista.Y que ahora, de forma desvergonzada traicionan la patria, a la nación, y al pueblo chavista, a los trabajadores y a los excluidos que creyeron en un cambio. La esperanza socialista se desvanece dejando amargura, desengaño, frustración, depresión. Se impuso el engaño; engañarse y un deseo de ser engañado por la cúpula del madurismo chavista. Muerto Chávez, la vanguardia política de la revolución no fue capaz de sostenerla por encima de los intereses personales. De ahí la importancia de Chávez como líder, el peso del líder y de una vanguardia política y moral de la revolución.

Una revolución no puede ser el resultado de la simple lógica teórica; si es moral, se da en las prácticas de vida, depende de la voluntad de seres humanos morales dispuestos a cambiar el orden del mundo con el ejemplo de sus propias vidas. Acusar a Chávez de mesianismo es ocultar la manipulación a la masa de unos cuantos, detrás de la máscara de la democracia "directa". Más cuesta arriba se le hizo a Chávez cambiar la sociedad fomentando una democracia participativa y protagónica, que a sus contrarios y detractores manipular a esa misma masa social desde su ignorancia y sus vicios. Sin líder y sin vanguardia, sin ejemplos morales, no hay cambios verdaderos en la población; sin verdaderos capitanes no hay ejército vencedor. La tecnología no lo es todo, a menos que el objetivo sea acabar con la vida humana y el planeta.

La Venezuela potencia que pensó Chávez fue la potencia socialista, moral, humanista, soberana, obedeciendo a las necesidades materiales y espirituales de los individuos y no a al lucro de unos cuantos, a la justicia social y no al desarrollo irracional de la producción capitalista, a la explotación irracional de la naturaleza y de trabajadores, de seres humanos; a la codicia de unas cuantas familias en el planeta, por el supuesto de que la economía del cálculo de la ganancia lo es todo.

Asociándose con Donald Trump no hay manera de zafarse de ser un objetivo militar válido en esta guerra planetaria por el control de los recursos energéticos y minerales, de la irracionalidad capitalista. Es lamentable que el cerebro de los miembros principales de este gobierno no les dé para calcular nuestro futuro mediato, si es que eso llega a ser posible, y para no percatarse de que no cuentan con una fuerza moral y militar capaz de resistir una verdadera invasión y control militar de Estados Unidos.

El discurso sobre el progreso, el crecimiento económico, la Venezuela potencia económica, la Venezuela donde todos cabemos, de la unión con exclusión, desmiente la "gran presión" que ahora soporta Delcy del gobierno de Trump. En teoría sus intereses coinciden, sin embargo Trump sabe que el miedo a ser encarcelada es más persuasivo que otro bombardeo u otro secuestro; ella no es más inocente que Maduro. Y de ser inocente de traición Delcy ahora sabe que está rodeada de enemigos, lo que sería una versión más condescendiente con ella de la realidad. En cualquier caso es culpable de haber traicionado la revolución socialista y el programa de Chávez junto a su hermano, Diosdado, Padrino, el fiscal, y demás cómplices de la primera gran traición.


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