Propuestas para que la nueva ley de universidades sea verdaderamente nueva. Primero de varios
La Ley de Universidades existe desde septiembre de 1970. Fue consecuencia de los convulsos años sesenta, con guerrillas urbanas y con la UCV como uno de los centros más contestatarios a la todavía joven democracia "puntofijista". Con esa ley se envolvió dentro del discurso de la autonomía universitaria a la propia autonomía, pues si la revisamos hoy, después de 56 años de vigencia, sobreviven las instancias creadas en la ley del 70 para contener la inestabilidad política de la época: el Consejo Nacional de Universidades y la oficina administrativa OPSU.
Por definición, una universidad es una comunidad. La comunidad de maestros y estudiantes (universitas magistrorum et scholarium) degeneró en la palabra universidad a secas, y por la elemental condición humana de necesitar siempre a quien obedecer y de quien recibir el sustento, la universidad pasó de ser una comunidad a ser una dependencia gubernamental o una propiedad privada, es decir, universidades oficiales y universidades privadas.
También por definición, la universidad no nace para graduar personas y entregar títulos —títulos que la modernidad y las revoluciones desplazaron de los títulos nobiliarios, pues ahora al nombre de una persona se le suma el "licenciado" o el "ingeniero", como antes eran marqueses, condes, duques, caballeros y demás—. Las universitas de maestros y estudiantes surgieron para el estudio del entorno, de los fenómenos físicos, de las transformaciones materiales y hasta las transformaciones sociales, y producto de los logros de maestros o estudiantes surgía el grado o promoción, un reconocimiento colectivo al saber y al aporte; de allí que todo estudiante universitario culmine su escolaridad formal con un informe relativo a una investigación.
Volviendo al tema de la autonomía, elemento que de seguro es y será el vector que apunta hacia una nueva legislación, se reduce a tres simples cosas: la libertad para planificar, organizar y ejecutar programas de investigación, docencia y extensión; la facultad para elegir a sus propias autoridades y designar al personal docente, de investigación y administrativo; y la seguridad de poseer patrimonio propio, independiente del Fisco Nacional.
Bueno, déjenme decirles que ninguna es posible: hay que investigar y proponer soluciones a los problemas de nuestro país, hay que colocar en la administración de los recursos del Estado a personas idóneas, eficientes y obedientes, y el patrimonio........
