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La industria del rumor y el periodismo del "me dijeron"…

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11.05.2026

"La mentira es como una bola de nieve: cuanto más se rueda, más grande se hace. Pero la verdad, aunque tarde, siempre derrite el hielo." ADAPTACIÓN DE PROVERBIO POPULAR.

El ventilador del techo parecía tener fiebre. Era domingo, las diez de la mañana, y El Bohemio olía a café recién colado y a humo de cigarrillo con cara de pocos amigos. En la mesa del fondo, Anacleto hojeaba la columna del "periodista radical" con una mezcla de paciencia quirúrgica y condena anticipada. A su alrededor, el coronel retirado, la profesora y el pichón de periodista esperaban la lectura en voz alta. Yo observaba todo con ojo clínico, pues Domingo y… ¿todos aquí?

«Leamos, camaritas» dijo Anacleto, ajustándose los lentes de carey. «Y no se espanten. No voy a leerlo todo. Sólo lo que vale la pena desmontar. Hay gente que no escribe columnas… escribe libretos para mantener viva la ansiedad de sus clientes.»

Leyó pausadamente. «Me informan que en Washington hay reuniones para elegir rectores del CNE y magistrados del TSJ»

Ni siquiera terminó cuando el viejo periodista soltó una carcajada. «La frase más peligrosa del periodismo moderno: "me informan".»

El coronel retirado dejó la taza de café negro cerrero sobre la mesa. «¿Fuentes?»

«Las de siempre» respondió Anacleto, soltando una bocanada de humo. «Ninguna.»

Ya conocíamos ese tono. «Observen bien. No informa: insinúa, no demuestra: sugiere, no presenta pruebas: construye atmósferas. El método es viejo. "Me cuentan", "me dicen", "un amigo vio", "una fuente aseguró". Y sobre esa gelatina arma castillos de conspiración donde todo cabe: golpes, purgas, traiciones, mafias, guerras internas, espionaje, operaciones gringas y hasta funerales políticos prematuros.» Tomó un sorbo de café. «La tragedia es que algunos todavía confunden paranoia con periodismo.»

La profesora, luego de subrayar unas líneas con un lápiz rojo, intervino: «Es una fórmula perfecta. No identifica fuentes, no compromete pruebas y convierte cualquier rumor en atmósfera política.»

La estudiante de sociología levantó la mirada. «Eso tiene nombre: fabricación narrativa de percepción. En guerra cognitiva no importa demostrar; importa instalar sensación.»

El coronel retirado, arqueando sus cejas, resopló. «En lenguaje militar eso se llama operación psicológica barata.»

Anacleto sonrió. Apagó el cigarrillo en el cenicero sobre la mesa y dijo: «Y lo más divertido es la contradicción. Según él, Washington organiza la transición… pero al mismo tiempo el propio Trump dejó caer aquella frase demoledora sobre María Corina Machado: que no cuenta con respaldo popular suficiente. Ah… y la repitió en un par de ocasiones.»

La profesora sonrió con ese gesto suyo que anticipaba una estocada. «Entonces, ¿Trump reconoció o no que María Corina no tiene apoyo popular?»

«Lo reconoció, camarita. También Narco Rubio» gruñó Anacleto y siguió: «Textualmente: "La señora Machado no cuenta con el respeto ni el apoyo del pueblo venezolano". Esa frase sola desmonta cualquier trama de transición pactada. Nuestro columnista vive en una realidad alterna donde las frases de Trump no existen y las "reuniones" son tan reales como sus fuentes.»

Anacleto continuó leyendo. «Esto es una jugada asquerosa… Enrique Márquez está anotado en una jugada sucia»

El pichón de periodista levantó la cabeza. «¿No era que Márquez era su amigo?»

«Era» dijo Anacleto, encendiendo un nuevo cigarrillo. «Hasta que dejó de pagarle. Mire: cuando Timoteo Zambrano financiaba sus columnas, no se atrevía a llamarlo alacrán. Ahora que Timoteo se "acerca" al gobierno ante la propuesta de ser embajador, el columnista le declara la guerra. ¿Casualidad? No, camaritas… es el mercado, no la moral. El que paga manda. Y si no pagas, te conviertes en villano.»

El coronel retirado terció a secas: «¿Y si Timoteo acepta ser embajador?»

Anacleto soltó una carcajada «Entonces el columnista dirá que es un "arrastrado". Pero si no acepta, dirá que lo "marginaron". Nunca está contento, camaritas. Es su negocio: el descontento perpetuo. Pero coronel… esa postulación está en el tapete.»

Anacleto leyó en voz alta: «El terror recorre las dependencias de la Alcaldía… vienen horas de zozobra.»

La profesora levantó una ceja. «¿Horas de zozobra por una auditoría?»

El sindicalista soltó una carcajada seca. «O sea… ahora hacer auditorías administrativas es conspiración.»

Anacleto asintió. «Una........

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