O lo hacemos ya, o sucumbimos a la oscuridad
Venezuela enfrenta una emergencia eléctrica de una dimensión inédita en su historia contemporánea. Los cortes prolongados han dejado de ser una eventualidad para convertirse en parte de la vida cotidiana de millones de venezolanos, afectando hogares, actividades económicas, servicios y comunicaciones. Mientras la población padece la crisis hoy, la mayoría de las respuestas que se plantean continúan proyectándose hacia el mediano y largo plazo.
Aquí está la contradicción fundamental: una emergencia que ocurre hoy no puede tener como única respuesta soluciones que llegarán dentro de tres, cinco u ocho años. Recuperar capacidad eléctrica puede ser necesario, pero requiere tiempo. La familia que hoy permanece horas sin electricidad no puede esperar a que concluya un programa de recuperación para disponer de condiciones mínimas de seguridad energética. La contingencia exige una respuesta que pueda comenzar inmediatamente.
Esa respuesta debe empezar en la vivienda, porque........
