La autodeterminación al cierre del Siglo XXI
Transcurrido el primer cuarto del siglo XXI, la humanidad ha alcanzado conquistas extraordinarias en materia de derechos, libertades políticas, conocimiento y desarrollo tecnológico. Sin embargo, la autodeterminación plena sigue siendo una tarea pendiente. La existencia cotidiana continúa subordinada a complejas infraestructuras económicas y tecnológicas sobre las cuales la mayoría de los ciudadanos posee una capacidad de decisión casi nula. Esta brecha impone formular una pregunta ineludible para el pensamiento contemporáneo: ¿es posible consolidar una libertad política auténtica sin un control efectivo sobre las condiciones materiales que la hacen viable?
Históricamente, el concepto de autodeterminación se vinculó a la soberanía de los pueblos y a la emancipación frente a marcos institucionales de dominación. El siglo XXI añade una dimensión crucial a esta ecuación: la dependencia estructural de la energía. Desde la conservación de alimentos y el acceso al agua potable hasta la salud, la educación y la conectividad global, la energía se ha constituido en la capa material que sostiene la vida biológica y social. Por ello, la libertad en la era contemporánea exige incorporar de forma explícita y prioritaria una dimensión energética.
El problema medular de las infraestructuras actuales no........
