Visita al poeta Pedro Pablo Pereira…
Frente al CC Milenio tomo la buseta que se dirige a Ejido. Llego a la plaza Bolívar, de allí me dirijo al sector Bella Vista. Voy recordando por donde vive el poeta, me adentro por una estrecha vereda y me consigo con la casita más humilde jamás vista, cuya puerta es una corroída y ennegrecida lámina de zinc. El piso de esa casita es de tierra apisonada. Doy unos golpes a la lámina los cuales causan un ruido tremendo, por lo que sale de la casa de al lado un señor sosteniéndose con un bastón. Es el poeta Pedro Pablo Pereira:
Hola Pedro Pablo. Ah, no estaba usted en su casa.
Hola Pedro Pablo. Ah, no estaba usted en su casa.
Cómo está usted. Yo me la paso aquí, al lado, casi todo el tiempo, para entretenerme un poco. Yo no salgo a ninguna parte –responde.
Cómo está usted. Yo me la paso aquí, al lado, casi todo el tiempo, para entretenerme un poco. Yo no salgo a ninguna parte –responde.
Usted sabe quién soy.
Usted sabe quién soy.
No señor. No lo recuerdo. Hay muchas cosas que ya no recuerdo.
No señor. No lo recuerdo. Hay........
