El monstruoso cardenal Baltazar Porras bendijo los misiles lanzados el 3-E sobre Venezuela… Espantosas confesiones!
El cardenal Baltazar Porras estaba muy bien informado, como veremos de la operación terrorista que fue lanzada por EE UU, el 3 de enero pasado. Él estaba en los intríngulis de la criminal acción que muy bien pudo haberle costado la vida al presidente Maduro y su esposa Cilia Flores. Él lo consideró como un acto justo, necesario y muy positivo para sacar de una buena a vez al chavismo del poder. Él y toda la cúpula de la Conferencia Episcopal rezó fervorosamente la noche del 2 de enero, para que la "captura" o el asesinato de Maduro fuese todo un "éxito".
El cardenal Baltazar Porras estaba muy bien informado, como veremos de la operación terrorista que fue lanzada por EE UU, el 3 de enero pasado. Él estaba en los intríngulis de la criminal acción que muy bien pudo haberle costado la vida al presidente Maduro y su esposa Cilia Flores. Él lo consideró como un acto justo, necesario y muy positivo para sacar de una buena a vez al chavismo del poder. Él y toda la cúpula de la Conferencia Episcopal rezó fervorosamente la noche del 2 de enero, para que la "captura" o el asesinato de Maduro fuese todo un "éxito".
Como un perfecto requeté de aquellas hordas franquistas que actuaban durante la guerra civil española, Baltazar Porras ama con locura las hogueras, el incienso de los cuerpos humanos quemados, sobre todo de negros o chavistas. Él tuvo delirantes alegrías cuando quemaron vivo a Óscar Figuera, y a dos chavistas en Mérida. Es el perfecto alter ego del Gran Inquisidor recreado en una de las obras de Dostoyevsky. Un Torquemada redivivo. Bien podría decirse sobre él lo que Miguel Peña expresó sobre Santander: un ser funesto quien maneja todas las arterías de Maquiavelo y lleva todos los crímenes de la Edad Media en su corazón. No olvidemos que este monstruo ensotanado de Baltazar Porras, fue también uno de los gestores del golpe del 11 de abril de 2002. Encarnizado enemigo de Venezuela, quien ha estado en todos los guisos golpistas desde el mismísimo momento en que Chávez ganó en 1998: en los paros petroleros, en las guarimbas, atentados contra el estado, protección a mercenarios (cómo dio cobijo a Nixo Moreno), asedios a embajada de Cuba, pues, y con toda razón, ¡cómo la Conferencia Episcopal (CEV) iba a protestar contra la invasión del 3-E y a rezar por los más de cien muertos ocasionados por ese horrendo crimen, si Baltazar la consideró una bendición de Dios!
Como un perfecto requeté de aquellas hordas franquistas que actuaban durante la guerra civil española, Baltazar Porras ama con locura las hogueras, el incienso de los cuerpos humanos quemados, sobre todo de negros o chavistas. Él tuvo delirantes alegrías cuando quemaron vivo a Óscar Figuera, y a dos chavistas en Mérida. Es el perfecto alter ego........
