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Crece la banca y las exportaciones: ¿Se mejora la economía en Venezuela?

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24.03.2026

La salud de una nación suele diagnosticarse a través de sus indicadores económicos; son estas cifras las que determinan su vitalidad. No obstante, al igual que en cualquier organismo, el bienestar debe ser integral para poder hablar de un estado óptimo de recuperación. Actualmente, Venezuela exhibe datos de crecimiento significativos en sectores estratégicos, pero, simultáneamente,6 persisten variables críticas que golpean a otros estratos. Ante este escenario, cabe preguntarnos: ¿quiénes son los beneficiarios de este repunte?, ¿está percibiendo la población una mejora real en su calidad de vida? Hoy nos adentraremos en esta compleja realidad para analizar las dos caras de una misma moneda.

El VÉRTIGO DEL CAPITAL: Banca y Bolsa en Ascenso

Los datos del cierre de 2025 e inicios de 2026 dibujan un escenario de rendimientos extraordinarios para el sector financiero. La banca nacional, tras años de encaje legal restrictivo y contracción, reportó un crecimiento del 216%, alcanzando utilidades de $1.724 millones. En paralelo, la Bolsa de Valores de Caracas (BVC) se ha convertido en el epicentro de la capitalización, con un repunte asombroso del 422%.

Este dinamismo se ve respaldado por un incremento del 87% en las exportaciones no tradicionales y un crecimiento del PIB que oscila entre el 6% (CEPAL) y el 8,6% (fuentes oficiales). Incluso el sector retail muestra una expansión física notable; la Asociación Nacional de Supermercados y Autoservicios (ANSA) reportó la apertura de 64 nuevas tiendas durante 2025. Sin embargo, estas cifras, aunque positiva parecen habitar en un ecosistema que no termina de permear a la base de la pirámide social.

El EMPERADOR ESTÁ DESNUDO: La otra cara de la moneda.

Al cruzar la acera de los grandes crecimientos de la banca o las exportaciones hacia la economía doméstica, la realidad se torna diferente. Comencemos revisando los datos de la inflacionario, está ha recobrado un ímpetu alarmante: entre enero y febrero de 2026, la inflación se situó en 51%, incrementando la cifra anualizada desde un 475% en diciembre hasta un sofocante 617% en febrero.

Esta aceleración de precios corre en paralelo con otra cifra de la Economía, me refiero a la devaluación del bolívar. El tipo de cambio saltó de 302 a 451,51 Bs/$ en apenas un trimestre, representando una depreciación del 49,77%. Además, la brecha cambiaria que se situo en 46% entre la tasa oficial y la del mercado paralelo, distorsiona los costos de reposición y pulveriza el ingreso. Mientras la canasta alimentaria básica escaló a los $677, el incremento de $30 en el bono de guerra decretado en febrero resulta insuficiente, cubriendo apenas una fracción del incremento de $110 que sufrieron los alimentos en el mismo periodo.

El ESLABÓN PERDIDO: La Dualidad de una Economía Segmentada

Lo que falta explicar en esta ecuación es la naturaleza de este crecimiento. No estamos ante una recuperación orgánica de la demanda agregada, sino ante una economía de nichos. El crecimiento de la banca, las exportaciones y la bolsa responde a una optimización de capitales en sectores de alto rendimiento, mientras que el consumo masivo se estanca.

La apertura de nuevos supermercados no implica necesariamente un aumento en el volumen de consumo nacional, sino una redistribución de la oferta para un segmento de la población con acceso a divisas. Existe una "Venezuela premium" que transa en la Bolsa de Valores de Caracas y una "Venezuela asalariada" que lucha contra una inflación de tres dígitos. Sin una política monetaria que estabilice el tipo de cambio y reduzca la brecha cambiaria, y la ausencia de otras destinadas a la redistribución de los ingresos por via del salario, el crecimiento financiero seguirá siendo un indicador de élite, desconectado del bienestar social.

CONCLUSIÓN: ¿Cifras que mejoran a la población?

Venezuela se encuentra en una encrucijada estadística. Es posible tener una banca robusta, una bolsa boyante y exportaciones duplicando su valor en medio de una crisis humanitaria de consumo. No obstante, un país no puede sostenerse a largo plazo sobre el éxito de sus instituciones financieras si su capital humano se empobrece diariamente.

Para que el crecimiento de la Bolsa de Caracas y las grandes empresas sea una noticia celebrada por todos, debe traducirse en crédito accesible para la producción, en estabilidad que permita la recuperación del salario y el despertar de la demanda agregada. Por ahora, las cifras muestran una economía que crece en altura, pero no en amplitud; un edificio lujoso construido sobre cimientos que aún tiemblan bajo el peso de la inflación y los ingresos pulverizados de los trabajos de una nación.


© Aporrea