Es muy fácil negarnos el aumento y quitarnos derechos, si no hay lucha
Compañeros y compañeras que dependemos de un salario:
En estos días, el número dos de la burocracia gobernante, Diosdado Cabello, durante una alocución transmitida por Venezolana de Televisión (VTV) desde el estado Mérida, este 27 de abril, cuestionó las propuestas de incrementos salariales que considera elevados. Lanzó una frase que no podemos dejar pasar: "Es muy fácil pararse y decir: ‘aumenten el sueldo a 1.000 dólares’. Buen discurso. ¿De dónde saco la plata?". Algunos podrían ver en estas palabras una simple confesión de incapacidad. Pero lo grave no es que se declare incompetente para la búsqueda de solución. Lo verdaderamente alarmante es la función política de ese discurso y su siniestra coincidencia con lo que viene pidiendo la clase patronal a gritos.
Mientras Cabello, con tono de regaño y aires de realismo económico, nos dice que aumentar el salario es una irresponsabilidad, en los medios y redes sociales hacen fila el empresariado, los economistas de siempre y ahora un coro de diputados de la oposición, que exigen persistentemente la reforma regresiva de la Ley Orgánica del Trabajo (LOTTT). Flexibilización, fin de la inamovilidad, reducción de prestaciones, legalización de la tercerización: ese es su programa.
En esto no hay casualidad. Hay coincidencia programática, desde hace muchísimo tiempo.
La pinza burocracia - capital
El discurso de Cabello no es sólo cinismo o autoconfesión de fracaso. Es una pieza de acondicionamiento ideológico. Porque si él, desde el poder, instala la idea de que subir los sueldos es imposible y peligroso —porque no hay dinero, porque las sanciones, porque la hiperinflación…—, entonces cierra la puerta a la salida digna y constitucional. Y al cerrarla, sólo deja abierta la otra puerta: la de la "modernización laboral", que es el eufemismo con que se vende la reforma antiobrera, que no sólo apunta a la LOTTT sino que es contumaz en la violación del Art. 91 de la CRBV.
El libreto es perfectamente coordinado, así no se hayan sentado juntos a escribirlo, porque es que sienten y piensan igual, enlazados por sus similares intereses de clase:
- Cabello te está diciendo: No sueñes con un salario digno, acorde a la Constitución; no se puede, es demagogia, es culpa del imperialismo.
- El empresariado y sus diputados rematan: Ya que........
