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El abismo fiscal de Abelardo y la tentación de gobernar con miedo. ¿Se prepara un gobierno de los banqueros con más estados de excepción?

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14.09.2026

El Gobierno de Abelardo salió anoche a los medios a instalar en la opinión pública la idea de una catástrofe fiscal. El mensaje parece tener un doble propósito: preparar al país para un fuerte ajuste del gasto público y construir, al mismo tiempo, el ambiente político necesario para justificar medidas extraordinarias frente a una situación fiscal que el propio Gobierno contribuye a profundizar.

Abelardo pretende instalar la catástrofe presupuestal y preparar un "susto fiscal", tal vez pensando en un eventual "corralito bancario" que nos termine colocando bajo la dictadura de un "gobierno de los Banqueros" con sus consabidos usos de los estados de excepción, ahora para asaltar a las universidades, acosar a los jueces y diezmar la acción de tutela.

La discusión merece ser tomada en serio.

Colombia enfrenta dificultades fiscales importantes. No hay razones para ocultarlas ni para celebrar el deterioro de las cuentas públicas. Pero una cosa es reconocer la existencia de un problema fiscal y otra muy distinta utilizarlo como argumento para imponer un programa de reducción del Estado, debilitar la inversión social o convertir la emergencia económica y el miedo financiero en instrumentos de gobierno.

La pregunta fundamental es, entonces:

¿Cómo pretende Abelardo cerrar el enorme agujero fiscal que se está formando si simultáneamente promete reducir impuestos, aumentar gastos y rechaza una nueva reforma tributaria?

La respuesta que comienza a perfilarse es preocupante: más endeudamiento, reducción del gasto público y una fuerte presión sobre el Estado y las entidades territoriales.

Y allí es donde comienza el verdadero debate.

Un agujero fiscal de enormes proporciones

El primer problema es la reconstrucción de las regiones devastadas por el terremoto del pasado 10 de agosto.

Las estimaciones disponibles sitúan las necesidades de reconstrucción alrededor de los $40 billones, una cifra que puede aumentar cuando concluyan los censos, las evaluaciones de daños y los diseños definitivos de las obras.

Para dimensionar el esfuerzo, basta una comparación.

El Presupuesto General de la Nación para 2026 fue de aproximadamente $547 billones, de los cuales unos $88,4 billones correspondieron a inversión.

La reconstrucción podría absorber, por sí sola, una proporción gigantesca de la capacidad de inversión pública del país durante los próximos años.

Y no estamos hablando únicamente de reconstruir edificios.

Se trata de viviendas, hospitales, colegios, vías, puentes, acueductos, redes eléctricas, infraestructura productiva y recuperación de miles de empresas y empleos.

La tragedia, por tanto, no es solamente humana y territorial.

También es un enorme desafío fiscal.

El Gobierno quiere reducir impuestos

En medio de este escenario, el Gobierno de Abelardo insiste en que no recurrirá a nuevos impuestos.

Más aún: ha planteado reducciones y eliminaciones tributarias.

Entre las propuestas mencionadas están la eliminación del cuatro por mil, con un costo estimado de $15,7 billones; la eliminación del impuesto al patrimonio, por unos $5,3 billones; la reducción del impuesto a la gasolina, cercana a $1,6 billones, y una reducción de cinco puntos en la tarifa de renta corporativa, con un impacto........

© Aporrea